Música

El gregoriano: ese bálsamo del alma

Por Teobaldos - Martes, 21 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

recital de Schola Gregoriana Gaudeamus

Director y organista: Raúl del Toro.Programa:Vísperas de San José. Misa -Kyrie, Gloria, Sanctus, Agnus Dei-. Magníficat. Salve. Programación:Ciclo de órgano Diego Gómez.Lugar:Iglesia de San Miguel de Larraga.Fecha: 18 de marzo de 2017. Público: casi lleno.

La clasificación tópica entre música religiosa y profana -como la de música popular y música culta- se nos queda corta. Consideramos obras profanas, por ejemplo, cuartetos que llevan por título Acción de gracias por la curación de una enfermedad(Beethoven), o los andantes religiosos de los conciertos para piano o para viola de Bartok;por no hablar de la segunda sinfonía de Mahler o el Parsifal de Wagner. Del mismo modo, dentro de la música religiosa, es necesario distinguir entre música eclesiástica, que es la compuesta, exclusivamente, para el culto;y la música propiamente religiosa, refiriéndonos, sobre todo al oratorio. La música eclesiástica la podemos escuchar fuera del culto, pero pierde sentido;aunque, la propia renovación litúrgica de la Iglesia, ha hecho que la música eclesiástica pase más al campo de música religiosa. Esto ha ocurrido, incluso, con el canto gregoriano, música eclesiástica por excelencia, que, también, pasa a escucharse en conciertos.

De ahí que la intervención en la misa de San José, -en la parroquia de Larraga- de la Schola Gregoriana Gaudeamus que dirige el organista y musicólogo Raúl del Toro, sea un hermoso recuerdo de música incardinada en la liturgia;con la esencialidad de aquella de estar subordinada al texto -muy bien proyectado y traducido en una pantalla-, a la primacía de la interioridad sobre la espectacularidad, y al protagonismo del nosotrossobre el yo;en ese balanceo mágico que surge de los melismas (varias notas sobre una misma sílaba) más o menos adornados, y que, cantados como lo hace este conjunto, elevan a la feligresía. Porque el estilo de estos Gaudeamus, pulido, no cabe duda por el modo de cantar de Solesmes -la tradición puede mucho-;se sale, no obstante, en cierto modo, de esos moldes, añadiendo una especial reciedumbre, que da más empaque todavía a su canto;el cual, manteniéndose en su elegante ondulación, es muy fluido, preciso, absolutamente exacto en los ataques, sin vacilaciones en las vocalizaciones, sin que ninguna voz despunte, y con el recogimiento hacia el interior de todo el fraseo.

Con el privilegio que supone ser dirigidos por el excelente organista Raúl de Toro, éste va introduciendo comentarios organísticos a las antífonas, con especial subrayado de los registros del órgano según el texto sea más penitencial o de exaltación;sacando en los finales de glorificación, los llamativos registros de trompetería del órgano de San Miguel de Larraga. Iglesia que, además, aporta una excelente acústica a las voces.

Fue, sin duda, una celebración muy especial, -con la inclusión de las vísperas del día en la misa- bien maridada por el párroco entre las exigencias de la liturgia actual y el canto gregoriano que, los de cierta edad del lugar, todavía recuerdan. Otra exquisita iniciativa del grupo Diego Gómezque tanto está elevando el nivel cultural -y el mantenimiento del patrimonio-, de Larraga.