Silbidos

Intrusos en el terreno

Por Manuel Osorio - Miércoles, 22 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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los cambios que se han producido en las Reglas de Juego a principios de esta temporada llevan a plantear situaciones extrañas pero posibles, sirva una como ejemplo:

Mientras se está disputando el partido entra un masajista al terreno y toca el balón dentro del área que defiende su equipo.

La situación no resulta muy normal y evidentemente todos estaremos de acuerdo en que el juego queda detenido en ese mismo momento pero la cuestión que hay que abordar de manera inmediata es cómo se deberá reanudar el juego.

Pues bien, la respuesta puede resultar sorprendente pero la actual versión de las Reglas de Juego obliga a reanudar con penalti contra el equipo del masajista intruso, sin importar que haya tocado el balón con el pie o con la mano.

En resumen, los intrusos en un terreno de juego los podemos agrupar en tres categorías:

Jugadores que han salido del terreno y vuelven a él sin el pertinente permiso del árbitro, en estos casos se sancionará a su equipo con un libre indirecto, salvo que cometan otra acción más grave.

Miembros del equipo no jugadores, entran aquí todos los incluidos en la lista de componentes: sustitutos o sustituidos, cuerpo técnico (delegados, entrenadores, médicos, auxiliares, etc) y también jugadores que hayan sido expulsados. Si uno de estos participantes entra en el terreno el árbitro deberá detener el juego únicamente si interfieren en él y lo reanudará con un tiro libre directo o un penalti según el lugar donde se haya producido la interferencia.

Agentes externos, son todas las personas no incluidas en las listas que los equipos entregan al árbitro antes del comienzo del partido: espectadores, miembros de seguridad, recogepelotas, caso de que una de estas personas interfiera en el juego se reanudará con un balón a tierra.

Desde luego lo más reseñable es la severidad con que se castiga técnicamente la intromisión en el juego de suplentes, entrenadores y auxiliares, bueno es saberlo para evitar el perjuicio al propio equipo.

El autor es vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol