Música

Belurbe, ciudad de rock

Por Javier Escorzo - Miércoles, 22 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Concierto de The Icer Company

Fecha:18 de marzo de 2017.Lugar:Subsuelo. Incidencias:Media entrada.

El sello navarro El Dromedario Records continúa con su incesante tarea de publicar novedades discográficas en unos tiempos en los que, para algunos agoreros, lo más sensato sería dedicarse a otros menesteres. Siguiendo sus criterios de cantidad y calidad, ahora ve la luz Belurbe, el segundo trabajo de The Icer Company. Tras una serie de presentaciones acústicas, el sábado pasado llegó la puesta de largo del álbum en el Subsuelo.

La sala de la plaza del Castillo se convirtió por una noche en esa ciudad imaginaria de la que hablan en las canciones. Una ciudad que no existe. Una ciudad que podría ser todas las ciudades. Una ciudad que, según los componentes del grupo, se encuentra enclavada en la frontera que separa el pop del rock. Y puede que así sea en el disco, donde el brío de las guitarras y la contundencia de la base rítmica juegan en favor de las melodías. Pero en directo traspasan la muga y se zambullen de lleno en el rock, prescindiendo de sutilezas y mostrando un sonido más rudo. Así lo demostraron con las tres primeras canciones de la noche: Uhinak, Betirako y Krisalida (las mismas y en orden similar al que aparecen al comienzo de su CD). Tras ellas saludaron y, como buenos anfitriones, invitaron al público a disfrutar de su onírica urbe. Quien habló fue Iker Zia, cantante, guitarrista y alma mater de la banda, que durante toda la noche se comportó como un enérgico frontman. Estuvo muy bien acompañado por Arkaitz Ezkai en la batería, Rubén Matilla en la guitarra y Xavier Valverde en el bajo.

A diferencia de lo que sucedió con el primer trabajo del grupo, en el que Iker compuso la totalidad de las canciones, en este Belurbetodos han contribuido a la hora de dar forma a los temas, lo que puede explicar el sonido tan de banda que ofrecieron. Siguieron con otros tres cortes de su nuevo disco (Estatua, Error Code y Erlauntzan), antes de rescatar Munduaren Amaiera, de su primer álbum (Ur abisalen espedizioa). Después volvieron a su Macondo particular, y demostraron que se trata de una gran ciudad, cosmopolita, con diferentes barrios y distintos ambientes musicales. De la melódica Elefanteen Hilerriapasaron a la desnuda Mapa, que fue interpretada solo por Iker (guitarra acústica y voz). Ese momento de recogimiento se prolongó con la hermosa voz de Maialen, en la que fue la única colaboración de la noche.

Aún hubo tiempo para un nuevo guiño a su debut, en esta ocasión con Ezezagunen Bilera, antes de encarar la recta final del concierto con las cuatro canciones que aun faltaban por interpretar de Belurbe: Antagonista, con un fantástico trabajo de guitarras, Eztanda, Kea, Aterraldia…, Gotorlekura y Amildegian, que puso fin a la actuación con la misma fuerza con la que cierra el disco. Si siguen por este camino, los habitantes que se queden a vivir en Belurbe crecerán de manera exponencial, convirtiendo esta ciudad ficticia en una capital real del rock.