El sitio de mi recreo

Zafarrancho socialista

Por Víctor Goñi - Miércoles, 22 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

el escaparate de candidatos a la secretaría general del PSOE quedará completo este fin de semana, con el advenimiento formal de Díaz después de que Sánchez y López lleven un tiempo pugnando por el rol de antagonista de la andaluza, previsible vencedora en la recogida de avales. Una tensión ya desatada en el PSN, cuya progresiva devaluación estructural de tanto anteponer las fobias personales -en aras a las posibilidades de ubicación si ganan los adláteres- a la ideología está deparando algunos alineamientos inverosímiles. Hasta el punto de que relevantes miembros de esta dirección tan hostil al Gobierno de Barkos y complaciente con UPN se confiesan subyugados por los acuerdos progresistas de amplio espectro y la plurinacionalidad que preconiza Sánchez, mientras que entre los partidarios del también autoproclamado regeneracionista López se mezclan gentes de sensibilidad vasquista con quienes veneran la figura de un exlehendakari y expresidente del Congreso investido en ambas ocasiones por el PP. La heterogeneidad no exenta de incongruencia se extiende también a los acólitos de Díaz, pues perfiles que abjuraron inequívocamente del cogobierno con el regionalismo coinciden con otros que aprobaron la cohabitación con Barcina y ahora se sienten defraudados por Chivite tras catapultarla al liderazgo del PSN. Precisamente la toma de posiciones para el próximo congreso del socialismo navarro es lo que se dilucida en estas primarias del PSOE, a partir de la premisa de que Chivite preservaría su estatus tanto con Sánchez como con López, de hecho en Ferraz perdura la incógnita sobre a cuál de los dos apoya pese a que toda la fontanería del PSN está con el madrileño y en concreto Santos Cerdán en su núcleo duro. Ninguna duda queda sin embargo sobre el desafecto que le profesa Díaz, quien en caso de triunfar al menos atendería planteamientos tendentes a descabalgar a Chivite con mínimas garantías. Debe significarse no obstante que la depauperación orgánica y electoral del PSN no se solventa con un mero cambio de nombres en el cartel, sino desde un proyecto genuinamente socialista y una ejecutoria coherente a sustentar por equipos solventes para restañar la credibilidad perdida y combatir la extendida sospecha de que UPN volverá a disponer de sus votos para gobernar en cuanto los precise.