Deuda e inversión, deuda y mala gestión

Por Ainhoa Unzu - Miércoles, 22 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

recientemente, la Cámara de Comptos ha presentado un informe en torno a la deuda generada por Navarra en los últimos 15 años. No cabe duda de la delicada situación de las arcas forales y bastan tres datos para hacerse una idea. Entre 2000 y 2015 el volumen total de la deuda se ha multiplicado por cinco, de 648 a 3.322 millones, y por habitante ha pasado de ser de 1.192 euros en el año 2000 a 5.187 en 2015. Y de cada 100 euros de gasto, 11 son para financiar la carga financiera. Elocuente y claro panorama. Por tanto, tenemos una deuda a la cual hay que hacer frente y a día de hoy para poder pagarla tenemos recurrir a más deuda. Nos tienen que dejar dinero hasta para pagar los gastos mínimos de funcionamiento de Navarra.

Ante esta situación, como miembro del Partido Socialista de Navarra, y portavoz en materia financiera en el Parlamento, siento la necesidad de hacer algunas consideraciones necesarias sobre todo porque en estos tiempos de la postverdad y el populismo a algunos parece que les importa poco que las cosas sean más o menos ciertas. Importa más el titular, con independencia del grado de verdad que contenga.

Pero muy a pesar de esos que no quieren diferenciar porque no les interesa, lo cierto es que una cosa es apoyar determinadas inversiones públicas, planes y proyectos, y otra cosa muy distinta es dar a los gobiernos de UPN barra libre para gestionar como quisiera. Los socialistas defendemos la inversión pública, nunca la mala gestión.

Apoyamos la inversión pública porque la inversión tiene un retorno. Un retorno económico, retorno social, retorno cultural, medioambiental, etc, pero en lo que siempre hemos sido críticos es en la pésima gestión, que recientemente hemos conocido en forma de deuda, que se ha visto durante los gobiernos de UPN en la ejecución de muchos de los contratos, de los cuales los navarros acabábamos abonando un importe infinitamente superior al presupuestado, por ejemplo, o la desaparición por arte de magia, o más bien por el mal arte de jugar a la Bolsa con dinero ajeno, con el dinero proveniente de la venta de las acciones de Iberdrola.

El ahora demonizado por algunos Plan Navarra 2012, que en su inicio recogía 90 medidas de actuación, partía de una inversión pública de 4.500 millones de euros, y no recibió ningún voto en contra por parte de los grupos parlamentarios. Cierto es que Podemos no existía, pero de haber existido no tengo dudas de que hubiera votado lo mismo que el partido equivalente a Bildu en aquella época. Con lo cual, y como queda claro, todo el mundo entendió entonces la necesidad de la inversión pública y eso en ningún caso quería decir que esas inversiones se pudieran gestionar mal. Que es lo que en algunos casos pasó. Lo que era un plan que recibió un voto de confianza de todo el Parlamento se convirtió en una herramienta que UPN usó mal en muchas de esas obras. Por tanto, hubo consenso en invertir, y solo UPN es responsable de cómo se hizo. Y por cierto, y siendo contrarios a la mala gestión, nadie duda de la necesidad de muchas de las actuaciones que se han hecho en el marco de ese plan: dotaciones para personas con discapacidad y menores, centros hospitalarios como el edificio de Urgencias del CHN y materno-infantil, vivienda protegida, regadíos, carreteras, la Biblioteca General, la ampliación del palacio de Justicia, los centros de deporte nórdico de Belagua, que tanta actividad dan a Roncal, o el Canal de Navarra. Todo eso es inversión pública que se ha realizado con deuda.

En definitiva, en el PSN-PSOE estamos muy preocupados por la solvencia y liquidez de las arcas forales. Tenemos retos importantes, como fijar bien prioridades y objetivos realistas, y tal y como recomienda Comptos, debemos cambiar radicalmente la tendencia en inversión, es decir, apostar de una vez por las inversiones productivas que generen actividad, empleo, recursos… Pero el cuatripartito, y en consecuencia el Gobierno de Navarra, dedican su tiempo y esfuerzo a otras materias, que no generan actividad, ni empleo, y en consecuencia, la deuda sigue y sigue aumentando. Por tanto, coincidimos con el cuatripartito en la crítica a UPN y en la atribución de su responsabilidad como gobernantes que tenían que haber sido escrupulosos en el gasto para evitar desviaciones presupuestarias o gastos mal proyectados. Pero también creemos que el actual Gobierno, más allá de recurrir siempre al discurso de la herencia recibida debe cambiar sus prioridades y ponerse las pilas para generar riqueza, por tanto más ingresos, y reencauzar el camino para garantizar la solvencia de Navarra y evitar incertidumbres que afecten también al crecimiento y a la confianza.

La autora es parlamentaria de PSN-PSOE