Canogar Memoria obsolescente

El Museo Universidad de Navarra acoge, desde ayer y hasta el próximo 15 de octubre, la vídeo instalación ‘Sikka Ingentium’, conformada por 2.400 DVD, colocados a lo largo de 18 metros de pared y 3 de altura, sobre los que se proyectan y reflejan fragmentos de las películas contenidas en los mismos.

Un reportaje de Fernando F. Garayoa. Fotografía Unai Beroiz - Jueves, 23 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Daniel Canogar, el centro, junto a Alexander MacSween (izda), encargado de la composición sonora, y Diego Mellado, el ingeniero que desarrolló las soluciones tecnológicas .

Daniel Canogar, el centro, junto a Alexander MacSween (izda), encargado de la composición sonora, y Diego Mellado, el ingeniero que desarrolló las soluciones tecnológicas .

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Daniel Canogar, el centro, junto a Alexander MacSween (izda), encargado de la composición sonora, y Diego Mellado, el ingeniero que desarrolló las soluciones tecnológicas .Varios de los DVD que forman parte de la instalación ejerciendo de pantallas individuales.La instalación de Canogar, un mosaico de luz y color que hipnotiza.

Un espectáculo sensorial que eriza ojos y oídos hasta el punto de tener que detenerse físicamente frente, en el centro o a los lados de la vídeo instalación para alcanzar a comprender y exprimir todo su significado y sensaciones... El Museo Universidad de Navarra acoge, desde ayer y hasta el próximo día 15 de octubre, la obra Sikka Ingentium, de Daniel Canogar. Una pieza monumental conformada por 2.400 DVD de películas usadas, colocados a lo largo de 18 metros de pared y tres de altura, sobre los que 5 proyectores lanzan un bucle de imágenes contenidas en los filmes que usan los propios compactos como pantallas, generando una explosión de colores y reflejos que varía en su forma y nitidez, a modo de mapping ultra tecnológico, abocando al visitante a la estupefacción. Un ejercicio que solo ya por su plasticidad se podría calificar de espectacular, pero si se ahonda en el contenido, desarrollo y filosofía que atesora... solo cabe rendirse a la pies del artista. Y es que Sikka Ingentiumva mucho mas allá del mero espectáculo gongorista, acarrea detrás tres años de trabajo en los que Canogar y su equipo, al margen de la ingente labor tecnológica que requiere su realización, han dado forma al concepto que rige la obra, “la memoria y su pérdida”.

El propio Daniel Canogar, acompañado por el director del MUN, Jaime García del Barrio, fue el encargado de desentrañar las claves de un proyecto que calificó como uno de los más importantes de su trayectoria.

Antes de la explicación, García del Barrio apuntó que esta obra de Canogar “nace dentro de nuestro contexto de tender puentes como detonante de un proyecto que presentaremos más adelante, con su catálogo, que incluirá esta pieza y algunas otras”.

“Cumplir un sueño”Daniel Canogar no escatimó en elogios para el MUN, hasta el punto de comenzar su explicación afirmando que el centro le ha permitido “el lujo de hacer realidad un sueño. Tras tres años de trabajo, llegar ahora esta meta es, cuando, menos emocionante”.

En cuanto a los datos técnicos, Canogar detalló que el vídeo final, “que dura más de treinta minutos y se despliega sobre cinco pantallas sincronizadas, está compuesto por 7.200 capas de información que posteriormente hay que colapsar en la proyección. El compositor de sonido, Alexander MacSween,ha trabajado sobre 14 pistas individuales” que dan lugar a una banda sonora conformada a su vez por fragmentos de todas las bandas sonoras y diálogos de las 2.400 películas. “Para lograrlo hemos empleado meses y meses, en los que hemos visionado cada uno de los filmes, lo que ha sido toda una experiencia, sobre todo porque no hay ninguna película repetida”. En cuanto al origen de las mismas, Canogar explicó que han sido compradas en mercadillos, tiendas de segunda mano y amigos. De hecho, he contactado con gente de todo el mundo porque quería que en la obra estuvieran representadas todas las industrias cinematográficas”. Así, con preeminencia de Hollywood, se integran también en la pieza largometrajes de Bollywood (India), Nollywood (Nigeria), el cine europeo, español o incluso el de Hong Kong y China. “De todas la películas se han extraído fragmentos bajo una serie de códigos que se repiten en la obra, como el plano contra plano de las caras, las persecuciones de coches o los caballos. Utilizamos el cine como ese aparato mecánico que nos ayudó y enseñó a ver una realidad industrial que estaba cambiando y que sigue cambiando con las tecnologías digitales”, matizó Canogar, quien de hecho afirmó que la obra es un homenaje a un medio que “significó un momento histórico concreto, marcado por el final de los vídeo clubs”, además de refrendar la importancia del cine para el ser humano.

Pero detrás de este tributo y toda está tecnología se esconde un trasfondo esencial, la memoria, “porque quien no recuerda su pasado, ha perdido la identidad y no sabe de dónde viene ni a dónde va”. Una memoria y una obra, en la que, cual arqueólogo, Canogar también ha querido reflejar la sociedad actual, de forma que la instalación “evoca al cúmulo de información que circula en Internet”, utilizando esa inmediatez informativa en la que ahora estamos inmersos para criticar el exceso de imágenes que generamos, así como el modo que empleamos para reproducirlas o los soportes donde las almacenamos, que enseguida quedan obsoletos, por lo que “son imágenes que nada perduran, solo circulan”, afirmó parafraseando a Joan Fontcuberta, y certificando así que la obsolescencia de los soportes que utilizamos para almacenar la información cambia la memoria misma e incluso al propio ser humano.

arte contemporáneo

Tiempos de apertura en el mun

Películas de todo tipo. El arte contemporáneo ha llevado hasta el mismo corazón de la Universidad de Navarra, su museo, aires nuevos y tiempos de apertura. Y es que la entrada al centro museístico recibe ahora al visitante, como parte de la obra Sikka Ingentium, con una colección de los 2.400 estuches de las películas, en formato DVD, cuyas imágenes (de todas ellas) conforman la proyección que da vida a la espectacular instalación de Daniel Canogar. A modo de vídeo club, entre los títulos, de todo tipo de géneros, se pueden encontrar, sorprendentemente y en un primer vistazo, filmes como Instinto Básicoo Superfumados. Lo dicho, corren nuevos tiempos.

Una obra ingente con reminiscencias históricas

‘sikka ingentium’

Vídeo instalación. Sikka ingentium es una vídeo instalación inspirada en los sikka, las monedas de oro que en tiempos babilónicos se usaban decorativamente cosidas sobre la ropa y que evolucionaron hasta convertirse en objetos plásticos brillantes, conocidos hoy como lentejuelas. Históricamente, los sikka se colocaban sobre la ropa para mostrar la riqueza y el poder de los que las llevaban puestas, al tiempo que sus brillos evocaban la luz de lo divino. De manera similar, las superficies de los DVD “recuerdan al glamour de Hollywood donde la imagen se ha convertido en moneda de cambio”.

Daniel Canogar. Nacido en Madrid en 1964, recibió un master en fotografía de la New York University y el International Center for Photography. Como artista visual trabaja con fotografía, video e instalación. Ha realizado diversos trabajos en espacios públicos, entre ellos Waves, una pantalla escultórica de LEDS instalada permanentemente en el atrio del 2 Houston Center en Houston;Travesías, una escultura de LEDs realizada para el atrio del Consejo de la Unión Europea en Bruselas;o Constelaciones, el mosaico fotográfico más grande de Europa creado para dos puentes peatonales que cruzan el río Manzanares. Entre sus últimos proyectos destaca Storming Times Square, una intervención de vídeo en 47 de las pantallas de Times Square.