A la contra

La familia

Por Jorge Nagore - Jueves, 23 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

A raíz de la información sobre los pagos a Vasiljevic con los que saldó sus deudas con unos acreedores -hecho del que personalmente creo que nos alegramos todos-, me quedó la idea lanzada por el directivo Ramírez de que “Osasuna es una familia”. Ramírez lo dijo -imagino que con buena intención- como para dar a entender que a la familia se le ayuda y que eso se ha hecho con Vasiljevic, a saber si no incurriendo en algún delito al evitar pagarle para que sus acreedores no cobraran lo que judicialmente era suyo o pagarle -al menos algunas veces- vía una mercantil creada por él a la que no se podía embargar y que además tributaba como empresa y, por tanto, mucho menos que como persona física, con la consiguiente merma de recaudación en Navarra de un sueldo generado aquí -todo legal, eso sí-. Pero a mí la frase me dio miedo, porque sí que ha funcionado como una familia, pero solo para algunos y solo ocultando y trampeando, como se hacen en las peores familias las cuitas aunque no sean ilegales. Porque Osasuna en todo lo económico no tiene que ser familia ninguna. Osasuna es un club que con el beneplácito de Navarra mediante una ley indigna intercambió sus bienes por 43 millones de euros y nos dejó unos bienes inservibles para Navarra pero al club la subsistencia. Y desde ese día tendría que haber funcionado con cada mísero puto euro como relojes, no ya alejados de la infamia de cómo funcionaron los anteriores, sino a años luz, con una exquisitez, equidad y claridad digna de ser confiable. No se le pedía mucho más a esta Junta, no se le exigía mucho más allá, toda vez que ser menos piezas que los precedentes era francamente sencillo, porque tenían y tienen mayor obligación moral aún que los anteriores y además enarbolaron esa bandera, una bandera en la que se han envuelto ya muchas veces para ocultar los asuntos de su familia: Merino, Canal, avales, Vasiljevic, etc.