Mesa de Redacción

Transparencia, eficacia y valores propios

Por Joseba Santamaria - Jueves, 23 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

con dos juntas directivas, dos expresidentes -Izco y Archanco-, una junta gestora y varios empleados de Osasuna camino del banquillo por un cúmulo de delitos con altas penas para ellos, hasta los 14 años de cárcel que piden la Fiscalía y el propio club para el exgerente Vizcay, la llegada de la junta de Sabalza debía ser un soplo de aire fresco a partir de un nuevo proyecto que aunase profesionalidad, transparencia, objetivos y sentimientos. Pasado el tiempo, el balance es más bien ruinoso si se repasa el cumplimiento de esos objetivos. En el ámbito deportivo, la mala planificación y las malas decisiones técnicas han abocado a Osasuna de forma irreversible al descenso a Segunda cuando quedan 10 jornadas por disputarse. En el plano de los sentimientos, sólo dos ejemplos del mal hacer de Sabalza y su junta: el despido de Martín con unas formas inadmisibles y la penosa y ridícula gestión del intento para contratar a Palacios como nuevo director deportivo. Y de la transparencia, un vaivén de renuncios, despistes, aclaraciones y confusión en el ámbito de los costes económicos, de las contrataciones y despidos en el área técnica y deportiva. Cada vez que la información periodística o las preguntas de los socios desvelaban zonas de opacidad, llegaba una marcha atrás, se argumentaban pequeños olvidos y se asumía un nuevo compromiso de claridad y transparencia. El episodio desvelado esta semana por DIARIO DE NOTICIAS del pago con avales de Osasuna de las deudas de Vasiljevic por actuaciones particulares en el ámbito privado ajenas a su labor en el club sólo es un episodio más que vuelve a cuestionar ese compromiso de transparencia. Sin olvidar el rocambolesco aumento de su contrato a costa de cobrar 6.500 euros por partido en el banquillo, al margen de los resultados deportivos, que desveló la propia junta directiva. Más aún en este caso, si como parece y confirma el propio presidente de la comisión de control económico de Osasuna, todo ese montaje de ingeniería contable tenía como objetivo evitar el embargo de bienes a Vasiljevic decretado judicialmente. Lo cual tiene mala pinta de nuevo para Osasuna, si esa estrategia ha supuesto haber podido incurrir en varios posibles delitos. Sería bueno saber si el representante del Gobierno de Navarra en esa comisión económica tenía conocimiento de este sistema de pago en diferido y de aval personal a Vasiljevic y si le ha dado el visto bueno. Cuando menos, parece difícil que Hacienda pueda validar ese tipo de actuaciones. No se trata sólo de si siguen Sabalza y sus directivos o aparece una alternativa nueva, cosa complicada porque no parece fácil que haya alguien con la suficiente credibilidad social y profesional dispuesto a asumir la responsabilidad de gestionar Osasuna con el complejo panorama deportivo, judicial y económico que arrastra, sino que quien esté al frente del club, ya sean Sabalza y los suyos u otros, asuman la responsabilidad ineludible de gestionar Osasuna con transparencia y eficiencia, sin imposiciones, desaires, descalificaciones, despistes y prepotencias. Ni tampoco engreídos asesores y correveidiles en la sombra. Con sentimientos y valores propios. Si se olvida eso, se olvida Osasuna.