La regulación de las terrazas eclipsa el debate de presupuestos en Noáin

Monumental bronca entre vecinos y alcaldía por la subida de tasas y el cumplimiento de la ordenanza

Mikel Bernués - Jueves, 23 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Aspecto que presentaba ayer el salón de plenos, al inicio de la sesión, a cuenta de tasas y ordenanza de terrazas.

Aspecto que presentaba ayer el salón de plenos, al inicio de la sesión, a cuenta de tasas y ordenanza de terrazas. (Foto: cedida)

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Aspecto que presentaba ayer el salón de plenos, al inicio de la sesión, a cuenta de tasas y ordenanza de terrazas.

noáin- Fue muy extraño. Noáin celebraba ayer el que se supone que es el Pleno más importante del año en un ayuntamiento, ese en el que se decide dónde y cómo se gastará el dinero de todos los vecinos. Sin embargo los 6,6 millones de euros que se aprobaron (al margen de las asignaciones de los patronatos) pasaron de puntillas a cuenta de un tema que ni figuraba en el orden del día: la ordenanza de terrazas y veladores y sus tasas, una polémica con recorrido previo.

La tormenta se intuía. Alrededor de 50 vecinos se habían movilizado vía WathsApp para denunciar “el calvario que estamos sufriendo por la incomprensible actitud del equipo de Gobierno en la regulación de las terrazas”. Y muy formales fueron tomando asiento en el salón de plenos hasta abarrotarlo. Las calenturas eran evidentes durante el debate (el de presupuestos), con varias amenazas por parte de alcaldía de desalojar a los presentes. Las posturas, en un clima de crispación inaudito a cuenta de algo que no era polémico, no podían estar más enfrentadas.

la reivindicaciónHaciendo un esfuerzo para apartar el ruido, los hosteleros y los vecinos, los 50 del pleno o los 900 que secundaron la reivindicación con su firma, dicen que la subida de tasas es desproporcionada y que no solo lo piensan ellos sino también el Defensor del Pueblo. Que ni en la Plaza del Castillo de Pamplona. En el caso de El Hangar, por ejemplo, la subida es de 3.000 euros al año. La segunda decisión que ha escocido es la de denegar la licencia para las mesas de terraza de los dos bares de la plaza de los Fueros “que se llevan concediendo en el mismo lugar y con las mismas características en la última década, e incluso los últimos dos años por el mismo equipo de Gobierno”, dijeron.

Estos hosteleros apelaron a “que nos dejen trabajar” y pidieron “una rectificación cuanto antes, porque el buen tiempo está encima y los despidos si no hay terrazas también”, argumentaron.

En su turno de réplica, el alcalde Alberto Ilundáin (Queremos Noáin), con todo un auditorio en contra, criticó el clima de confrontación. “Cada cual es libre de elegir la vía que quiere” dijo sobre “un tema que aquí se ha hablado muy poco y fuera mucho, y con poco conocimiento”. Defendió que “todo establecimiento hostelero de Noáin tiene la terraza que determina la ordenanza”, un texto que viene de la anterior legislatura, que es igual que en el resto de municipios de la Comarca y que “garantiza que todos los hosteleros tengan las mismas oportunidades”, dijo.

“No olvidemos que las ordenanzas se articulan para la mayoría, jamás para particulares”, comentó en referencia a estos dos bares de la plaza de los Fueros. “Porque una modificación que facilite la instalación de vuestra terraza podría suponer que otros establecimientos extendieran la suya hasta el infinito. Tus mesas, con la ordenanza en la mano, no se pueden poner”, le espetó a una de las trabajadoras.

Apelando a “la defensa del espacio público frente a intereses particulares y lucrativos”, Ilundáin invitó a los presentes a convocar una reunión para tratar una posible modificación de la ordenanza, aunque visto lo visto el acuerdo parece difícil. “El político está para hacer evolucionar esa ordenanza. Y si hay que hacer distintas reglas dependiendo del entorno arquitectónico se hacen”, comentó el portavoz de UPN Sebastián Marco.

Y varios vecinos, con calma o a lo bruto, argumentaron que hay otras ordenanzas que no se cumplen al pie de la letra y nadie se pone tan exquisito. O que la terraza no responde a un interés particular y lucrativo sino al de todo el pueblo. “Ha costado mucho hacer pueblo, y tú te lo quieres cargar en dos días”, se escuchó más de una vez. Sin sacar nada en claro, con gritos de “fuera, fuera” y viendo que aquello no tenía sentido, el alcalde puso fin al amago de debate y todo el mundo se fue a rumiar su enfado a otro sitio.