se prolongó buena parte de la mañana

Desalojo pacífico del edificio ocupado por jóvenes en San Antón

Hirekin llama a acampar esta noche en la plaza de Navarrería

Mikel Bernués / Oskar Montero - Jueves, 23 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Dos jóvenes, con parte de sus pertenencias en la calle San Antón en presencia de la Policía.

Dos jóvenes, con parte de sus pertenencias en la calle San Antón en presencia de la Policía. (Oskar Montero)

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Dos jóvenes, con parte de sus pertenencias en la calle San Antón en presencia de la Policía.

pamplona- Ayer, poco después de las 10 de la mañana, la Policía Nacional procedió al desalojo de cuatro jóvenes vinculados al colectivo Hirekin, que poco después hicieron una llamada a la “respuesta” social contra la “mercantilización de la vivienda”, y que reivindican la “okupación como herramienta de esa lucha”. “Sí importa dónde pasarán la noche las personas que hoy encuentran la puerta de su casa tapiada. Por eso, invitamos a todas a pasar la noche del jueves (hoy), acampadas en la plaza de Navarrería, solidariamente con ellas”, dijeron.

Aproximadamente mes y medio atrás habían ocupado el edificio situado en el número 40 de la calle San Antón, vacío desde hace 10 años según su propia versión. El desalojo se prolongó durante buena parte de la mañana, siempre en un clima pacífico y sin incidentes. Los jóvenes también convocaron ayer mismo una manifestación en señal de protesta en la plaza San Francisco, y han sido citados a declarar el próximo 19 de abril.

El desalojó provocó cierto revuelo en la zona. Dos furgonetas de la Policía Nacional cortaron la calle San Antón entre los números 34 y 42. Los agentes accedieron al lugar utilizando una maza, según los jóvenes. Fuera del espacio delimitado por las furgonetas, unas diez personas reivindicaban a gritos “derecho a la vivienda para todo el mundo”, o “ni gente sin casas, ni casas sin gente”. Mientras, los jóvenes desalojados iban sacando sus pertenencias en presencia de los agentes y ante la mirada de curiosos y vecinos. Al mismo tiempo, un cerrajero ya trabajaba para reparar la puerta. El desalojo se produjo en cumplimiento de una orden judicial, según la Policía. Y el edificio es propiedad de “una familia de la burguesía navarra”, dicen de nuevo los jóvenes.