A la contra

Como toda la vida

POR JORGE NAGORE - Viernes, 24 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 08:28h

La Vuelta al País Vasco tuvo final de etapa en Pamplona de 1924 a 1930 y en 1935, en las que fueron las 8 primeras ediciones. Y luego, ya con Franco, en 1969, 70, 71, 72 y 73, último año en que fue meta. Además de la capital, Navarra con UCD o PSN o UPN en el gobierno ha acogido luego decenas de llegadas , especialmente Ibardin (Bera de Bidasoa), pero también Iratxe, Viana, Lekunberri, Alsasua, Etxarri Aranatz, Elizondo, Bera, Santesteban, Lerín, Villatuerta, Dantxarinea y Lesaka. No ha habido final de etapa en Navarra en solo 2 de las 56 ediciones, lo que hacen un total de 54 visitas (56, porque en 1973 y 1975 hubo 2 llegadas cada edición). Este año volverá, en este caso con salida en Pamplona y meta en Sarriguren y salida al día siguiente otra vez desde Pamplona. Por lo que ha trascendido hasta ahora, con un coste de unos 61.000 euros, 40.000 pagados por Pamplona y 21.000 por Egüés, unas cifras muy normales si tenemos en cuenta que puntúa para el UCI World Tour (en España solo lo hacen Vuelta a España, Volta a Catalunya y Clásica de San Sebastián), que es televisada para toda Europa y que su palmarés, participación y seguimiento en las cunetas es excepcional. Su coste, para hacernos una idea, será 20 veces inferior al que negoció Roberto Jiménez para traer una etapa y una salida de la Vuelta a España 2012. Pero olvidemos aquel gasto infame muy superior a los precios de mercado y simplemente pensemos que llega, como casi siempre, una carrera ciclista de un nivel altísimo que es una gozada para todos los aficionados al ciclismo, que son legión. Todo lo demás es bastante irrelevante, venga en un sentido o en el otro, salvo que el gasto público sea adecuado y transparente y que el mismo esfuerzo que para traer esta u otras pruebas se lleve a cabo para traer de nuevo aunque a precios razonables a la Vuelta a España y, por qué no, soñar con otra visita del Tour.