Euskera y la zona mixta

Viernes, 24 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

cada vez que se publica una noticia sobre el euskera en Navarra, pretenden algunos presentarla como una afrenta para los que tienen la etiqueta de no querer saber nada con el euskera. Y decimos etiqueta porque ellos afirman que aman el euskera con todas sus fuerzas, pero de una manera diferente.

La Ley del Vascuence establece para los navarros diferentes derechos lingüísticos en función del lugar de residencia. A nuestros pueblos, no sabemos muy bien por qué, los integraron en una zona en la que los derechos lingüísticos no nos satisfacen. Como consecuencia de la aplicación de la citada ley, hemos tenido que llevar a nuestros hijos e hijas a estudiar a las localidades en las que, por ser zona mixta, había modelo D. Otros han tenido que pagar de sus bolsillos el transporte hasta localidades de la zona mixta, para poder estudiar en euskera. Esta situación, afortunadamente, ya ha cambiado y cualquier persona puede llevar a estudiar en euskera a sus hijos en cualquier lugar de Navarra.

Nuestros hijos e hijas, cuando cursan el bachillerato, tienen 3 y 4 horas más de clase a la semana que los alumnos de los modelos A y G. Como consecuencia, en el caso de pueblos en los que no hay centros en euskera, los alumnos pierden el autobús escolar y su llegada a casa se retrasa notablemente en relación con el resto de alumnado. En algunos pueblos, por la obstinación de los que aman el euskera de una manera diferente, al no permitir que se abrieran líneas en modelo D por ser zona no vascófona, se han cerrado las escuelas. Ahora que muchos navarros de una manera u otra hemos aprendido euskera, nos vemos obligados a comunicarnos con la Administración en castellano, excepto si nos lo permite el político de turno. El grado de escolarización en euskera y de euskaldunización de nuestros pueblos demanda sin demora que los ayuntamientos prevean y oferten atención en las dos lenguas oficiales.

En este contexto, para poder utilizar el euskera de una manera normalizada en nuestras relaciones con la Administración y no verse cercenados nuestros derechos lingüísticos, demandamos pertenecer a la zona mixta. Hemos de entender que la ley del vascuence se promulgó para defender los derechos lingüísticos de todos los navarros, independientemente de la lengua que utilicen.

Sobre cómo la ley define esos derechos, seguro que hay opiniones encontradas;pero a nuestro entender no se ha abierto ese debate y lo que procede es ampliar los derechos lingüísticos a otras localidades de Navarra, en base a la voluntad de sus representantes democráticamente elegidos, para que sean análogos a los que disfrutan en Pamplona-Iruñea, Estella-Lizarra, Puente la Reina-Gares y otras muchas localidades de Navarra.

En anteriores legislaturas algunos ayuntamientos solicitamos pertenecer a la zona mixta y ese derecho lingüístico se nos negó, por los que aman el euskera de una manera diferente, en contra de la autonomía municipal expresada en sus respectivos plenos.

En nuestros pueblos hay navarros y navarras que llevan a sus hijos al modelo A, otros al modelo G y otros al modelo D y lo vemos como una cosa normal;no por ello dejamos de compartir espacios, aficiones, tiempo de ocio, actividades, etc., con total naturalidad, cosa que no se ve entre los políticos que aman el euskera de una manera diferente.

En nuestros pueblos el tema de la zona mixta preocupa, pero no es un tema que genere grandes discusiones. Las grandes preocupaciones son el paro, los despidos al amparo de la reforma laboral, la precariedad laboral, el paro juvenil, las desigualdades de género, los recortes de libertades, el deterioro del medio ambiente y un largo etcétera que padecemos. Nos preocupa que quienes han acabado sus estudios, que han hecho sus prácticas y han estado de becarios, se incorporan a una empresa y los contratan de nuevo como becario con sueldo de becario. Nos preocupa que sus jóvenes no puedan acceder a una vivienda y a un puesto de trabajo digno. Nos preocupa lo vacíos que se quedan los pueblos.

Todas estas preocupaciones, que siempre las hemos tenido, ahora las padecemos en mayor grado por las leyes aprobadas por los que aman el euskera de una manera diferente. Pero a estos que aman el euskera de una manera diferente no les interesa que se hable de las verdaderas preocupaciones de la gente y politizan el euskera utilizándolo como cortina de humo.

El euskera es un tesoro lingüístico que se hablaba en esta tierra mucho antes de que nadie tuviera conciencia política de lo que conocemos como Navarra. Si no somos capaces de mantenerlo vivo perderemos ese tesoro que nos legaron los habitantes de esta tierra como lengua viva. No queremos una lengua de museo, muy estudiada pero muerta. Ahora para poder mantenerla tenemos que utilizarla en todos los ámbitos y también en la administración y ese pequeño paso que supone pertenecer a la zona mixta es importante para ganar en su utilización y en su visualización.

La Ley del Euskera se promulgó en 1986. Desde entonces hasta ahora se han producido dos cambios: la ampliación de la zona mixta a cuatro pueblos y la extensión del modelo D a toda Navarra en la enseñanza pública. El primero prácticamente no supuso debate político importante y de los pueblos afectados no se han tenido que ir los castellanoparlantes, no se ha ido nadie porque no ha habido conflicto, porque la sociedad navarra es más madura, lingüísticamente hablando, que los que aman el euskera de una manera diferente.

Cuando se promulgó la Ley del Euskera hace 30 años se aprobó por mayoría parlamentaria, no por consenso de todas las fuerzas políticas de Navarra y se le dio validez democrática. Si se aprueba este cambio será igual de democrático y simplemente ampliará nuestros derechos lingüísticos, que serán iguales que los de la mayoría de los navarros y nos seguirán preocupando, los despidos, la corrupción, el paro, la dificultad en adquirir vivienda y el futuro de nuestros pueblos.

Firman este artículo: Asier Urra Ripa, alcalde de Villatuerta, Victoriano Goldaraz Carmona, alcalde de Zirauki, Javier Albizu Sanz, alcalde de Artazu y Julio Laita Zabalza, concejal de Zirauki