La incertidumbre marca el sexto aniversario de la CEE

La UE intenta renacer 60 años después

La incertidumbre sobre el futuro de la Unión marca el sexto aniversario de la CEE, germen de los Veintiocho

El ‘brexit’, los populismos y los intentos externos de dividirla sitúan a la Unión Europea ante una grave crisis

Marta Borrás - Sábado, 25 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

El papa Francisco posa en la Capilla Sixtina con los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE.

El papa Francisco posa en la Capilla Sixtina con los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE. (EFE)

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El papa Francisco posa en la Capilla Sixtina con los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE.

bruselas- La Unión Europea (UE) conmemora hoy en Roma el 60 aniversario de la firma de su tratado fundacional, una celebración en la que los líderes de los Veintisiete (salvo el Reino Unido) proclamarán su unidad y subrayarán su voluntad de seguir juntos tras el brexit.

La cita será en el Campidoglio, el mismo lugar donde el 25 de marzo de 1957, seis de los Estados miembros -Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo- firmaron los Tratados de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la Energía Atómica (Euratom), el embrión de la actual UE.

Desde entonces, la idea de una Europa en paz tras dos cruentas guerras fue ampliándose, y de los seis países originarios se pasó a los 28 actuales. Sin embargo, la UE llega a este 60 aniversario de su creación en un momento delicado. La decisión de los británicos de abandonar el bloque en el referéndum del 23 de junio de 2016 supuso un mazazo inesperado que ha hecho tambalear los cimientos en los que se sustenta la UE y que ha llevado a sus líderes a reflexionar seriamente sobre su futuro.

El triunfo del brexit se ha enmarcado además en un auge de los partidos populistas y xenófobos en Europa, que ha venido alentado en buena medida por la crisis registrada en 2015 con la llegada de un millón de refugiados al continente, aunque la reciente derrota del islamófobo Geert Wilders en Países Bajos ha supuesto un rayo de esperanza.

Todos los ojos están puestos ahora en Francia, donde el próximo 23 de abril se celebran unas elecciones presidenciales en las que la ultraderechista Marine Le Pen pasará sin duda a la segunda vuelta del 7 de mayo para perder ante el centrista Emmanuel Macron. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, con su política de “Estados Unidos primero”, también ha tenido un efecto en las capitales europeas, mientras que en algunas de ellas aumentan las voces a favor de una Europa a dos velocidades.

“la nueva ue”La cumbre de Roma pretende marcar, en palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el “nacimiento de la nueva UE” y contribuir al debate sobre el futuro de ese proyecto. Los dirigentes europeos adoptarán una declaración conjunta que establece una visión para los próximos años e incluye pistas sobre la manera en que la Unión Europea se propone avanzar.

El texto pasa revista a los logros del proyecto comunitario, a sus principales retos (entre los que incluye el terrorismo o la inmigración) y a las áreas a las que la Unión quiere dar prioridad: la seguridad, el progreso económico, la Europa social y el peso de la UE en el mundo. Fuentes diplomáticas indicaron que España “está satisfecha” con el texto, que ha generado un gran consenso y que a la vez es “ambicioso, porque contiene conceptos con mucha carga política”. Polonia y Grecia han mostrado sus reticencias.

En la última cumbre a Veintisiete el 10 de marzo, donde se debatieron los elementos de la declaración, Polonia, Hungría y otros países dejaron claro que les disgustaba la posibilidad de una Europa que promueva la cooperación a diferentes velocidades, por temor a quedar excluidos. Así, la declaración evita las referencias a las velocidades y opta por una fórmula más suave. En particular, dice que la Unión Europea trabajará “unida” y “a diferentes ritmos e intensidad, cuando sea necesario”, en línea con los Tratados y dejando “la puerta abierta a aquellos que quieran unirse más tarde”.

La responsable para Europa en Bruselas del centro de estudios German Marshall Fund de los Estados Unidos, Rosa Balfour, dijo que hacer mención en el texto a las distintas velocidades podría causar “desunión” entre los países. No obstante, reconoció que el progreso a distintos ritmos “puede reflejar un enfoque pragmático para mantener a la UE en movimiento”.

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