La aldea global

Agazapada Irma Soriano

por Txerra Díez Unzueta - Sábado, 25 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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la presente edición de Gran Hermano VIP ha entrado en su fase final y los concursantes supervivientes afilan sus armas de cara a los últimos embates que proclamarán el triunfo final y quien sea el afortunado que se llevará un maletín forrado de euros tras procelosa navegación y agotadores días, porque nunca se vio semejante reunión de insulsos participantes que han ido abandonando Guadalix de la Sierra sin pena ni gloria, en una procesión de estúpidos competidores que han dejado escasa huella en el recuerdo de los televidentes a lo largo de los últimos meses.

La dirección de la casa se ha visto obligada en la actual edición, a utilizar revulsivos para animar el cotarro, como meter en el concurso la novia del italiano Marco atacada de celos cabalgantes o buscar la pelea interna con Aída Nízar agitadora de las aguas más turbulentas y negras del humano existir, o importar dos fogosos brasileños del concurso hermano en tierras cariocas.

En este maremágnum de competidores se mueve una pareja de amigas, unidas por provecta edad, restos del naufragio profesional que arrastran con mayor o menor dignidad. Se trata de dos coleguis de toda la vida, Irma Soriano y Enma Ozores que no pintan ni taba en el gallinero de jóvenes, exuberantes y postmodernas muchachas llamadas a la gloria y triunfo mediático.

La andaluza es ejemplo viviente de una participante que sin muchas probabilidades de éxito, que de salida, se agazapa en la dinámica ruidosa y turbulenta del grupo y juega bazas con astucia, equilibrio y presencia victimista en un ejercicio espléndido de camuflaje y mete mierda en el tramo final de carrera televisiva que busca desesperadamente volver a los platós. Metida en la dinámica del aparecer poco y oportunamente, Irma avanza en el calendario y se prepara para el asalto final que sueña sea con el italiano enamorado de la yankee, y ya libre de su agotadora novia.