En el Batán de Villava desde este sábado

Iñaki Porto, el río de la vida en imágenes

El Batán de Villava acoge desde hoy, y hasta el 28 de mayo, la muestra fotográfica ‘VadeAndo’, en la que el fotoperiodista pamplonés no vadea sino que se sumerge y atrapa la esencia metafórica y real del discurrir del agua... y del tiempo.

Un reportaje de Fernando F. Garayoa. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 25 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Iñaki Porto, a orillas del Batán de Villava, ejemplificando lo que se significa ‘mojarse’ para conseguir una buena foto.

Iñaki Porto, a orillas del Batán de Villava, ejemplificando lo que se significa ‘mojarse’ para conseguir una buena foto. (UNAI BEROIZ)

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Iñaki Porto, a orillas del Batán de Villava, ejemplificando lo que se significa ‘mojarse’ para conseguir una buena foto.

“Estas fotografías procuran ser unos retales de historia cuya narración ocupa unos cuantos días sobre un único escenario, compuesto a su vez por microescenarios que reflejan diferentes acontecimientos”. De esta manera tan concisa y aparentemente sencilla, el fotoperiodista navarro Iñaki Porto resume lo que a partir de hoy y hasta el próximo 28 de mayo se podrá ver en el Batán de Villava. Un exposición de 31 imágenes tomadas desde el mismo punto, con el objetivo dirigido hacia nuestro río Arga, a las que ha otorgado el título de VadeAndo.

“Al río se le ha comparado poéticamente con la vida. En el transcurrir de sus corrientes van aconteciendo desvíos, saltos, arrastres, acompañamientos, caricias, besos... cargas y deseos con los que convivir. Mientras, en sus entrañas va rumiando el ansia de libertad. Y así todo fluye, tranquilo, apaciguado, disfrutando del momento y de la gente que a su paso encuentra: unos le acompañarán de por vida y otros quedarán aguas arriba porque no merecían la pena o porque el caudal tal vez no era lo suficientemente alto para aguantar a flote tanto personal”. Este apunte, poético pero crudo como la vida misma (incluido en el catálogo de la muestra), forma parte del pensamiento interno que sostiene el ejercicio fotográfico realizado por Porto, una interacción con el río en la que, sin tocarse físicamente, su cámara navega por las aguas como un Andrés Calamaro de la fotografía, siguiendo siempre la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón. En cierto modo sí me veo como el salmón, ya que es un pez que va contracorriente y este es un proyecto contestatario que surgió en una situación complicada de mi vida laboral”. En este sentido, estas fotografías, matiza, “reflejan el sorteo de las dificultades” de la vida, un transitar en el que “la fotografía me ha ayudado a reflexionar... Como diría Juan Carlos Mestre, en un cuento reinventado sobre La Cenicienta, ‘necesitas olvidar mientras recuerdas, pero recordar es pasar dos veces por el corazón’. De esta forma, cuando pasas dos veces por el corazón, unas veces te alegra y otras te fastidia... Pero sí que la fotografía es un vínculo para poder escapar, aunque yo realmente fotografío para recordar... La imagen permanece y mi cabeza, al cabo del tiempo, no sé si será capaz de recordar”.

Respecto al título, VadeAndo,Porto matiza que, “desde mi posición puedo enseñar a todo el mundo un paisaje bucólico y maravilloso, pero si doy dos pasos atrás, la cosa se complica porque hay una verja que no me deja salir al exterior, que puede ser mental, y que no me permite expresarme... que en mi caso fue lo que sucedió por la situación laboral que atravesé”. En cuanto a la elección del Arga como objetivo de sus fotos y del punto concreto desde el que realizó las imágenes, Porto explica que “es el río de nuestra ciudad. He vivido durante 30 años en la Rochapea y me acerqué mucho al río, en diferentes sitios y aspectos. El lugar desde el que realicé las fotos era una ventana, sita en mi antiguo lugar de trabajo, que me permitía esa vista... desde la que se observa una presa, en la que se van quedando sedimentos a modo de recuerdos hasta que llega la siguiente riada y hace que desaparezcan”.

Todas las fotografías expuestas son en blanco y negro, una elección que radica en el hecho de que, con esta muestra, el autor pretende rendir un homenaje “sin ser pretencioso, a la primera fotografía permanente que se conserva (Punto de vista desde la ventana de Gras, 1826, realizada por Joseph Nicéphore Niépce). Es un homenaje a esa imagen y al valor de la historia de la fotografía como tal, porque actualmente se ha perdido el valor de la fotografía como trabajo en sí... Ahora todo el mundo sabe hacer fotografías, todos tienen una cámara digital, todo el mundo se inmiscuye en el trabajo de los fotógrafos... Por eso es también una reivindicación del fotógrafo”.

Metiéndose en el papel del espectador, Porto relata que le gustaría que el visitante afrontara la muestra como “un proceso de vida, ya que algunas fotografías pueden parecer iguales pero no lo son porque cambia el cielo, el caudal, la silueta de la isla, cambia quien se acerca al río... Pero sí que me gustaría que alguien mirara en su interior y se viera reflejado en ese paso del tiempo, que, plasmado en un fotograma, puede ser parte de su vida. Eso sí, la muestra se presenta como un recorrido, con un principio y un final”.

VadeAndo (cuyas fotos, de diferentes tamaños -“para que no sea monótona”- se realizaron a lo largo de más de un año, empezando en otoño y acabando en un verano)se puede visitar todos los domingos, sábados y festivos de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas.