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Voluntariado que florece

Dos vecinos de Miranda de Arga, Koldo Laguardia y Pedro Pérez, han dedicado un parque a los poetas

Además de poemas y plantas, consta de tres tótems en los que están tallados los gigantes y el escudo local

Ainara Izko - Sábado, 25 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Koldo Laguardia y Pedro Pérez posan en el Jardín de los Poetas, ubicado en la calle Virgen del Castillo de Miranda de Arga.

Koldo Laguardia y Pedro Pérez posan en el Jardín de los Poetas, ubicado en la calle Virgen del Castillo de Miranda de Arga. (AINARA IZKO)

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Koldo Laguardia y Pedro Pérez posan en el Jardín de los Poetas, ubicado en la calle Virgen del Castillo de Miranda de Arga.

“Se ha convertido en un sitio de parada obligada de camino a la guardería”

miranda de arga- El Jardín de los Poetas/Olerkarien Lorategia. Este el nombre con el que se ha bautizado el nuevo parque creado de forma altruista por dos vecinos de Miranda de Arga, Koldo Laguardia Ibáñez y Pedro Pérez Barroso, y que se inauguró el pasado 19 de marzo, en plenas fiestas celebradas en honor a San Benito.

Ubicado en la calle Virgen del Castillo, número 8, consta de tres tótems de madera que representan, por un lado, a los gigantes del municipio (Doña Leonor y el Capitán Zelaya) y, por el otro, a los escudos tanto de Miranda de Arga como de Navarra. Además, integran el espacio varios poemas escritos por autores de la talla de Rosalía de Castro, Mikel Mendizábal, Miguel Hernández, Antonio Machado, Francisco de Quevedo o Pablo Neruda y diferentes plantas entre rosales, adelfas, geranios o calas.

Laguardia, obrero jubilado aficionado a la literatura y la jardinería, explica que cuando compró el piso situado junto a la ladera donde ahora luce esplendoroso el también denominado Parque de los Poetas, decidió cuidarlo al tratarse de un sitio en el que “la gente, incluso, tiraba basura”, recuerda. De eso hace ya más de una década. Hace un par de años, el Consistorio decidió talar hasta una altura prudencial, debido a su envergadura, los tres pinos ubicados en la parte superior de la ladera para evitar que se produjeran daños personales y materiales. Fue entonces cuando Laguardia planteó a la anterior alcaldesa, María Teresa Iradiel, realizar algún tipo de talla o escultura para embellecer la zona.

Iradiel contactó, entonces, con Pedro Pérez Barroso, operario de Volkswagen y “artista polivalente autodidacta”, tal y como se define él mismo, quien desde el primer momento aceptó el reto. “Que te digan que enfrente de tu casa hay tres árboles de esas dimensiones y que puedes hacer con ellos lo que te dé la gana, pasa solo una vez en la vida. Es una oportunidad única”, reconoce Pérez. Con respecto al diseño, explica que el Ayuntamiento le dio “total libertad para hacer lo que quisiera”. Sin embargo, decidió buscar “elementos representativos del pueblo, como son su escudo y los gigantes de Miranda, que el año pasado conmemoraron su 20º aniversario y a quienes la gente les tiene mucho afecto, sobre todo los niños y niñas”, para contentar a la ciudadanía.

Antes de tallar las imágenes tuvo que esperar un año a que murieran los troncos, porque la resina hubiera impedido el normal desarrollo de la tarea. Transcurrido ese tiempo, Pérez se sumergió de lleno en la obra el verano pasado. “Algún vecino me decía que estaba loco y me preguntaba cómo podía estar trabajando a 40 grados en lugar de estar en la piscina, pero yo estaba disfrutando”, comenta. “Yo lo veía desde el balcón y pasaba casi tanto calor como él. Hasta sudaba”, añade sonriente Laguardia. Durante el proceso, Pérez empleó una motosierra “para realizar los mayores despieces”, permitiéndole “aproximarse a la idea sin pasarse, siempre dejando material para retocar”, lijadoras y un formón, una herramienta manual utilizada en carpintería. Asimismo, aplicó tapaporos, que “penetra en la madera y la protege”, en distintas tonalidades para diferenciar los múltiples rasgos que distinguen a los gigantes de Miranda de Arga: su cara, el pelo, los ojos, la ropa, etc. No recurrió a la pintura de colores porque bajo su punto de vista “la madera no se debe pintar, se debe respetar y ver la veta”. Además, haberse decantado por el uso de tapaporos permitirá “volver a dar otra mano en unos años sin que se forme la cascarilla propia del barniz”.

“carta blanca”Viendo el resultado de la obra, Pérez declara que “ha sido un lujo haberla podido hacer. Estoy muy agradecido. Además hemos contribuido a que estos árboles, que hemos visto crecer pero que se tuvieron que quitar debido a su peligrosidad, perduren”, indica. Agradece, asimismo, al antiguo consistorio “por la idea y la oportunidad que he tenido de recrearme en un trabajo tan bonito” y al presente, por “haberme apoyado en todo momento”. Y es que ha sido el Ayuntamiento el que ha sufragado los gastos y aportado los materiales. “Hemos tenido carta blanca”, reconocen ambos vecinos.

Koldo, por su parte, admite que le sorprendió “gratamente” el trabajo de Pérez. “No esperaba que el conjunto, presidido por tres figuras inmensas que hincan sus raíces en esta tierra nuestra, tan diversa por otra parte, y que parecen guardianes de nuestros símbolos, quedara tan bien”, reflexiona. Preguntado por las razones que le llevaron a distribuir poemas por todo el jardín, apunta que lo hizo para “hacerlo más atractivo y acercar la cultura a la gente”. En concreto, integran su selección poemas más y menos conocidos, uno en euskera y otro escrito por una mujer. En este sentido, cabe destacar que Laguardia publicó hace unos años el libro Martinico, en el que narra de forma novelada unos sucesos ocurridos en Miranda de Arga en el año 1918 y que concluyeron con la muerte de cinco personas durante las movilizaciones por las corralizas.

Asimismo desvelan haber recibido múltiples felicitaciones a la par que alguna que otra reprimenda ya que “se ha convertido en un sitio de parada obligada para los padres y madres que llevan a sus hijos a la guardería, hasta tal punto que si no los traen a ver los gigantes, se enfadan”, narra Pérez.

Por último, el alcalde de la localidad, Jesús Luis Andión, que quiso respaldar a los vecinos acompañándoles durante la entrevista, alabó su trabajo en pro del bienestar comunitario y que ha posibilitado “convertir un entorno pequeño y pobre en un sitio agradable para el vecindario” así como para los turistas, a quienes gracias a su construcción se les puede ofrecer un lugar más que visitar.