Música

De Rosana al cielo

Por Javier Escorzo - Domingo, 26 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

CONCIERTO DE ROSANA

Fecha: 22 de marzo. Lugar: Teatro Gayarre. Incidencias: Lleno (entradas agotadas con mucha antelación). Público de todas las edades y muy participativo.

Cinco años llevaba Rosana sin publicar un álbum con material inédito. En 2016 regresó a la actualidad discográfica con En la memoria de la piel, un trabajo en el que la artista canaria mostraba un sonido mucho más enérgico que el que había ofrecido en anteriores entregas. El pasado miércoles actuó ante un Teatro Gayarre abarrotado (las entradas se habían agotado con varias semanas de antelación, al igual que ya ha ocurrido con las próximas fechas de su gira), y supo plasmar sobre las tablas toda la energía que ya sugería en el disco. El concierto tuvo un inicio sorprendente, con la cantante y sus músicos accediendo al escenario no desde un lateral del mismo, como suele ser habitual, sino desde el fondo del patio de butacas, caminando entre el público. Un buen símbolo de la cercanía que intentaron imprimir a su actuación, y que consiguieron mantener durante toda la velada. Ya con los instrumentos en la mano, llamó la atención también la formación que presentaron: dos guitarras eléctricas, teclados, bajo y batería. Y es que durante las primeras canciones no hubo ni rastro de los sonidos acústicos que se le podrían presuponer a Rosana. Al contrario, todo fue electricidad y contundencia en temas como Llegaremos a tiempo, Todo es empezar oTe debo este sueño, que sonaron irreconocibles respecto a sus versiones originales, con momentos absolutamente arrolladores. Y en medio de tanto estruendo, Rosana, sonrisa perenne y carisma a raudales, que tan pronto enardecía al público en No olvidarme de olvidar, como con naturalidad pasmosa detenía una canción ya empezada cuando detectaba un error en la música, para terminar cantándola a guitarra y voz con su público, como sucedió con Ahora. Incluso uno de sus mayores clásicos,Sin miedo, fue travestido, electrificado y acelerado, aunque sin perder el gancho de su melodía. O esa rumba que es Hoy, que con el nuevo tratamiento sonoro bien podría encajar en el repertorio de grupos más ruidosos, como Estopa. El punto culminante de este primer tramo de actuación se alcanzó con Soñaré, en la que todo el teatro terminó en pie y dando botes. Después llegó la calma con una serie de canciones acústicas, más en línea con el estilo habitual de Rosana. Y que quede claro que desnudez instrumental no es sinónimo de menor intensidad, como se demostró con la estremecedora interpretación de Con los cinco sentidos. Con una escenografía diferente, los músicos sentados y el ambiente más distendido, fueron sonando temas como Magia o Así son las cosas. Otro momento a destacar fue el de Descubriéndote, en el que la cantante, cual directora de orquesta, dio instrucciones a la audiencia sobre las partes que tenía que cantar. Así, la mitad derecha del teatro repetía una frase, y la mitad izquierda otra. Lo hacían simultáneamente, perfectamente compenetradas. Y el auténtico delirio llegó en los bises, cuando Rosana bajó a cantar entre el público, para después subir a la platea y a los palcos. Y mientras ella ascendía por la arquitectura del Teatro Gayarre, el público, puesto en pie, alcanzaba el cielo y la seguía con la mirada mientras coreaba ese auténtico póker de ases formado por Si tú no estás, Contigo, El talismán yA fuego lento. Aún hubo tiempo para una segunda tanda de bises, que no fue pedida sino exigida unánimemente por todo el teatro. Pa ti no estoy, Con una hora menosyMañana certificaron el triunfo de la canaria, que terminó arrodillada junto a su banda y dando las gracias a una ciudad en la que siempre ha sido extraordinariamente bien recibida. Y a juzgar por lo vivido el miércoles, cabría añadir que con total merecimiento.