Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Elecciones en Osasuna

Calcinada la junta de Sabalza por su falta de credibilidad en contraste con el fuste de las informaciones de este diario, además de por la deriva deportiva, es hora de que el club cuente con una directiva investida en las urnas

Domingo, 26 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

en el lamentable marco de un intensivo procesamiento de exdirigentes de Osasuna, era exigible a la junta de Sabalza el máximo celo desde una transparencia a prueba de cualquier sospecha. En sentido contrario, este periódico pudo acreditar la firma por Osasuna de pagarés destinados a acreedores de Vasiljevic por los débitos de éste, circunstancia anómala y no publicitada que la directiva todavía en ejercicio quiso reducir arteramente -y arremetiendo contra este diario en una reedición de la penosa estrategia de matar al mensajero- a una cuestión personal cuando convirtió un problema individual en un entuerto para el club. Hasta el extremo de que Hacienda investiga esos “dudosos” pagos, que pueden incluso tener trascendencia penal por la eventual colaboración de Osasuna con un deudor para eludir embargos. La resultante es que el affaire Vasiljevic ha acabado por calcinar a la junta de Sabalza ante la palmaria evidencia de su falta de credibilidad en contraste con el fuste de las informaciones publicadas. Una directiva ya en tela de juicio por una concatenación de decisiones deportivas controvertidas, como la grotesca venta de Merino, el intempestivo despido de Martín, la deriva de la primera plantilla con Caparrós y Vasiljevic -el diseñador de un equipo que ahora dirige con pulso firme a Segunda División, cobrando además una prima de 6.500 euros por partido- o la disparatada maniobra para fichar a un secretario técnico con contrato en vigor con otro club haciendo público su nombre. De acuerdo con el anuncio del propio Sabalza en la asamblea del jueves, esta semana entrante se hará oficial el adelanto electoral y sería más que deseable que el proceso finalice con unos comicios, fundamentalmente para que la masa social pueda investir de la aconsejable legitimidad a una directiva que al fin salga elegida en las urnas. Dos obstáculos asoman en el horizonte para toda nueva candidatura, el requisito a los gestores de avalar 5,62 millones (el 15% del último presupuesto de gastos aprobado) y la obligatoriedad añadida de presentar un preaval bancario, a lo que agregar la incertidumbre por la imputación del club por delito fiscal. Dificultades a superar por aquellos socios dispuestos a reinstaurar los basamentos sobre los que se edificó Osasuna, la sobria ejecutoria económica y la innegociable política de cantera, y también para que el vacío de poder no sirva como pretexto a tres de los cinco directivos actuales para continuar en la regencia sin necesidad de avalar.

Más sobre Editorial

ir a Editorial »