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La conformidad en un juicio rápido reduce las penas

¿Qué ocurre después de un positivo en alcoholemia?

Una actitud incorrecta puede convertir una falta en delito
La conformidad en un juicio rápido reduce las penas

Axier Burdain - Domingo, 26 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Imagen de archivo de un control preventivo de alcoholemia dispuesto en una carretera vasca.

Imagen de archivo de un control preventivo de alcoholemia dispuesto en una carretera vasca. (UNAI BEROIZ)

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Imagen de archivo de un control preventivo de alcoholemia dispuesto en una carretera vasca.

PAMPLONA- Julen consiguió un trabajo de camarero. Un dinerillo extra que le vendría bien para vadear el bache económico que atravesaba. Cuando acabó su turno, lo celebró con sus compañeros. Un par de copas que acabaron siendo algunas más y que hicieron correr el reloj más allá de las seis de la mañana. De regreso a su casa, miró su coche aparcado, volvió la cabeza, observó la calle vacía y se dijo a sí mismo que al día siguiente le iba a dar mucha pereza volver a pie a por el coche. Se subió al vehículo, avanzó con toda la cautela de la que disponía en ese momento y... Pirulo luminoso en mano, un agente le hizo señas para que girara.

Un dispositivo completo de control de alcoholemia. Sopló por la boquilla de plástico y el resultado hizo que el agente le invitara a pasar a la furgoneta de atestados para realizar la prueba por segunda vez. Positivo en alcoholemia. ¿Y ahora qué? Lo primero es que el coche no se puede quedar ahí. Es más, los agentes ni siquiera permitirán que el conductor lo estacione. Tampoco van a prestarse a aparcarlo ellos, así que es conveniente contar con alguien que pueda acercarse a echar una mano. Sino, la grúa se lo llevará al depósito y habrá que pagar el enganche. Por supuesto que si acude al día siguiente a por el vehículo, se comprobará que el piloto ya no se encuentra bajo los efectos del alcohol antes de entregarle las llaves y cobrarle la tarifa correspondiente.

Segundo punto: la detención. Los agentes procuran no practicar arrestos por este motivo salvo en casos extremos. La alcoholemia es positiva a partir de los 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado -0,15 para conductores noveles-, de manera que a partir de esa cifra y hasta los 0,4 miligramos se da una infracción administrativa que se solventará con la imposición de una multa y del detraimiento de los puntos correspondientes en el carné.

Solo se considerará delito si los agentes aprecian síntomas muy evidentes de borrachera en el conductor. Entre los 0,4 y los 0,6 miligramos, aún hay posibilidades de no terminar en juicio. Las causas se suelen archivar y la cuestión se solventa habitualmente con multa y puntos. Pero eso sí, hay que acudir a los juzgados acompañado de un abogado, con lo que toca abonar la minuta. Si se superan los 0,6 miligramos, se acabaron las opciones. La Ley señala que es delito. El imputado y los perjudicados, si los hubiere, reciben una citación y suele celebrarse un juicio rápido. Aquí caben dos posibilidades: conformarse con la pena impuesta o enzarzarse en un pleito. La primera alternativa conduce a un escenario en el que la pena se reduce a un tercio, lo que equivale a 8 meses de retirada del carné -244 días- y al pago de una multa -800 euros-, o en su defecto al cumplimiento de trabajos en beneficio de la comunidad durante 22 días.

Si se corre el riesgo, se litiga y el juez acepta el argumento, puede dictar el archivo y no habrá consecuencias. Pero si por contra confirma la comisión del delito, la pena se cumplirá íntegramente. Un juicio implica la contratación de un abogado. Si no se cuenta con uno de confianza, la Justicia asignará uno de oficio que, ojo, no quiere decir libre de pago. El rango de las minutas es muy amplio y puede oscilar entre los 400 y los 2.000 euros. Cuando el proceso pasa a la fase de ejecución también habrá que pagar servicios de procurador.

Acto seguido, toca entregar el carné. Puede hacerse en tres momentos. A la Policía en el momento de los hechos, durante la instrucción del juicio o mediante requerimiento. En la última opción, una llamada de teléfono emplazará al interesado a depositar físicamente el carné en los tribunales y a cumplir con sus obligaciones, bien mediante el pago de la multa, bien mediante trabajos en beneficio de la comunidad. Al tratarse de una pena accesoria cuenta con una vigencia de un año, de modo que si en ese tiempo no suena el teléfono, el condenado quedará libre de los subsiguientes compromisos.

Existen diferentes formas de cumplir con los trabajos comunitarios. Pueden realizarse en algún lugar de confianza que certifique la asistencia o puede ser el juzgado el que determine el destino. Hay quien ha acudido a un centro penitenciario a pintar un muro y quien ordena almacenes de organizaciones caritativas, pero muchos infractores acaban realizando un curso de concienciación en los propios juzgados. Cuatro viernes o cuatro sábados consecutivos en los que hay que acudir puntualmente al Palacio de Justicia para completar un proceso de concienciación vial en el que se realizan trabajos, se llevan a cabo escenificaciones de casos reales y se debate con un experto.

Finalmente, solo resta un trámite. Asistir a un curso de reeducación en una autoescuela que cuesta 400 euros. No requiere de examen posterior, así que se acude en calidad de oyente. Hay muy pocas autoescuelas que lo impartan. Una vez concluido, basta con esperar a que expiren los ocho meses y el carné regresará intacto, con la misma cantidad de puntos que tenía en el momento de entregarlo.

El proceso

Entre 0,25 y 0,4 mg. A menos de que se organice un espectáculo, esta tasa de alcohol por litro de aire espirado se salda con multa y puntos del carné.

Entre 0,4 y 0,6 mg. A medida que aumenta la tasa de alcohol, se incrementan las posibilidades de acabar en juicio. Estas alcoholemias se remiten al juzgado, pero suelen archivarse. Eso sí, toca pagar a un abogado.

Por encima de los 0,6 mg. Habrá juicio -rápido- y pena. También pago de minutas de abogado y de procurador, multa o trabajos en beneficio de la comunidad y, finalmente, un curso de reeducación vial.

Conformidad o litigio. Es posible conformarse con la pena impuesta, que suele ser la mínima, lo cual hará que se rebaje en un tercio. Si se opta por el litigio y se exponen argumentos, la situación equivale a una apuesta de todo o nada.

Recuperando el carné. Salvo excepciones, cualquier abogado recomendará la conformidad, lo cual implica el pago de una multa de 800 euros o el cumplimiento de 22 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad.

Trabajos comunitarios. Lo habitual es realizar un curso de concienciación de cuatro viernes o cuatro sábados en los juzgados bajo la tutela de un experto.

Curso en la autoescuela. El último paso es realizar un curso de reeducación. Sin examen, pero que cuesta 400 euros.

Cancelar antecedentes. Ante un escenario de juicio con condena, se producen antecedentes. Para cancelarlos habrá que esperar dos años desde el cumplimiento de la pena.