Amaia López: “Quiero que la vela siga estando cerca de los escolares”

Amaia López Prieto, nueva presidenta de la Federación Navarra de Vela y antigua esquiadora de élite, cuenta sus proyectos para fomentar este deporte en la Comunidad Foral

Maite González - Lunes, 27 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Amaia López, tercera por la izquierda, en la presentación de la campaña escolar de vela.

Amaia López, tercera por la izquierda, en la presentación de la campaña escolar de vela.

Galería Noticia

Amaia López, tercera por la izquierda, en la presentación de la campaña escolar de vela.

Iñaki Sevillano

Pamplona- Fue esquiadora de élite, pero no le era suficiente con superar sus límites en una sola disciplina, y se enganchó a la vela y la nombraron presidenta de la federación. Su nombre es Amaia López Prieto y en su nueva labor quiere agrandar las metas del deporte en Navarra.

Muchos la consideran como una de las mejores esquiadoras navarras de la historia, incluso en libros como ‘Historia de Pamplona y de sus lenguas’ se la pone en el mismo escalón que Miguel Indurain o Rubén Beloki, ¿comparte esa valoración?

-Yo creo que es un pelín exagerada. El esquí en Navarra no ha llegado al nivel del ciclismo. No se me puede comparar con Miguel Indurain ni de lejos. Indurain ha sido una estrella mundial y yo no. Yo no he estado en Copa del Mundo y él ha ganado el Tour, el Giro, la Vuelta España... Creo que es incomparable.

Lo que sí es indudable que cuando estaba en activo logró multitud de éxitos, ¿cuál fue la causa principal de sus logros? ¿La destreza innata o el trabajo constante?

-Ambos. Una cosa completa a la otra. Necesitas cierta actitud, pero al final el trabajo y el esfuerzo es el 70% del éxito. Ha habido épocas en las que he dedicado más tiempo y otras que menos, pero en las épocas fuertes me quitaba mucho espacio de mi vida. El deporte tiene dos dimensiones: la preparación física y después la técnica. El esquí es un deporte muy técnico y requiere muchas horas para mejorar.

¿Llevaba bien ser una personalidad relevante en el deporte navarro?

- A mí la gente no me conocía por la calle, la popularidad que tenía era en un círculo muy cercano, no afectaba a mi vida. El esquí no es como el fútbol o incluso el balonmano o baloncesto. No me ha afectado para nada en el desarrollo de mi vida normal. Que la gente de los círculos más cercanos reconozca tu trabajo es parte de la motivación. Yo creo que al final la motivación es bastante más personal que externa. Es el tema de un reto personal, de mejora.

¿Considera que el esquí es popular en Navarra? ¿O más bien que es un deporte residual?

-Creo que ha bajado. En cuanto al esquí en general como deporte puede que haya más gente que acceda a él ahora más que en mi época, pero en la competición creo que ha bajado la popularidad. No diría que es un deporte residual, porque al final estamos muy cerca del Pirineo. El esquí de fondo en Navarra tiene, por ejemplo, muchísimos seguidores, pero el esquí alpino sí se queda atrás. Hay clubes y navarros que compiten, lo que pasa es que los resultados son modestos.

¿Qué haría usted para fomentar el esquí en la Comunidad Foral?

-Yo creo que lo que hay que hacer para fomentar algo es abaratarlo. Ayudar a que los niños lo practiquen a partir de la promoción. Aplicaría las campañas que se hacen en vela en esquí alpino. Cosas así serían interesantes para fomentar el deporte.

¿Cuál considera usted el momento más importante de su carrera como esquiadora?

-Estuve en un grupo de la Federación de Navarra con el que nos pilló un alud y murieron seis compañeros. Yo logré salir de la nieve por mí misma y luego nos fuimos del lugar y no fuimos conscientes hasta más adelante de la transcendencia de la tragedia, éramos unos críos. Al poco tiempo hubo un campeonato de España y en mi modalidad fui primera. Fue una especie de victoria sentimental. Al final, fue una de las peores experiencias de mi vida.

¿Se le pasó por la cabeza, después de esa terrible experiencia, dejar el esquí?

-No. No hubo la oportunidad porque en el equipo hicimos mucha piña y ni se planteó. Todos en ese momento, entrenadores, padres y todos los que participábamos, teníamos claro que había que continuar sin dudarlo. Entonces no me lo planteé siquiera.

¿Ese sentimiento de piña fue curativo para las cicatrices emocionales que le quedaron posteriormente? ¿Esa experiencia la hizo más fuerte?

-Sí, totalmente. Fue una de las circunstancias más importantes. La unión posterior que hubo para salir adelante. Y esa experiencia seguramente me hizo más fuerte mentalmente. Dentro de lo malo, sí. Sacando una lectura positiva, imagino que sí, es así.

Recientemente ha sido nombrada presidenta de la Federación Navarra de Vela, ¿qué relación tiene una campeona de esquí con la vela?

-El primer contacto fue unos cursillos que realicé en Hondarribia a los que me llevó mi madre. Yo ya tenía gusanillo con el mar, pero como ella veía que quizá había perdido la oportunidad, nos llevó a mi hermana y a mí a hacer cursillos a Hondarribia de vela. Y el segundo fue en Biesa donde retomé la navegación.

¿Tienen alguna relación esos dos deportes?

-Son deportes con temporadas complementarias en el plano aficionado. El deporte de la vela se hace mayoritariamente en verano y el esquí lo hace la gente en invierno.

¿Cuáles son sus objetivos como presidenta de la federación de vela para 2017?

-Uno de ellos es la campaña escolar que va a salir adelante. Quiero continuar con algo que lleva 23 años en funcionamiento. Y otro de los objetivos importantes es el proyecto de selecciones. Tenemos dos equipos, uno juvenil y otro infantil en dos modalidades y barcos diferentes. El de juveniles es el Láser y el de infantiles el de Optimist. Queremos que entrenen, que hagan regatas, que hagan su preparación física y que vayan mejorando poco a poco.

¿El objetivo con estos equipos es que vayan mejorando en una preparación regular o que se enfoquen a una competición para lograr objetivos de mayor calibre?

-De momento tenemos que pensar que somos una federación que no tenemos mar, una federación de aguas interiores, con lo cual eso es un hándicap ya de inicio primero para el número de participantes. Y eso que a pesar de la campaña escolar hay muchos miles de escolares navarros que han navegado, pero como participantes de competición no tenemos muchos. Entonces el objetivo es que tengan una preparación regular y de calidad, tanto física como técnica. Pero sin duda están en un déficit de entrenamientos en el mar, que es otro medio completamente diferente de lo que pueda ser la navegación en embalse. Y después ir a regatas y, como reto personal, mejorar puestos respecto al año anterior pero sin objetivos mucho más ambiciosos que esos.

¿La necesidad de viajar al mar supone un gasto para la federación que es asumible a largo plazo?

-La logística del deporte de la vela es complicada. Tienes que hacer traslado de barcos, remolques... Por otro lado están las subvenciones de selecciones y las federaciones que actualmente no tienen mucho dinero. Se trata de una mediación entre la federación y los propios participantes que lamentablemente tienen que aportar algo para acudir a parte de los gastos de inscripción. Siempre buscamos facilidades para alojamiento o colaboraciones con otros equipos para hacer traslados para que los viajes salgan más económicos. También optamos por sitios económicos para que no suba el precio. Y a esto se añade el tema de los barcos.

¿Los gastos de inscripción y la complicación del uso de barcos supone un déficit en cuanto a la gente que quiere participar en vela?

-Yo creo que la gente tiene una idea equivocada en cuanto al coste de la vela. Por ejemplo en Optimist, que es hasta los 15 años y se puede navegar desde los 8 ó 9 años, un niño puede estar con el mismo barco los 7 años que dura su carrera como Infantil. Y un Optimist de segunda mano -que hay muchos- puede costar entre 400 y 600 euros. No creo que haya deportes tan baratos como la vela. Hay deportes que necesitan, por ejemplo, cambiar de zapatillas todos los años y unas zapatillas buenas de baloncesto igual te cuestan 120 euros.

El mantenimiento de los barcos también supondrá un coste...

-Son barcos muy duros. El mantenimiento lo hacen los propios chavales a los que se les enseña. Los arreglan ellos. Sí que a veces tienen que cambiar el aparejo, la vela, porque eso sí se que se envejece más. Pero digamos que la idea que se tiene de la carestía del deporte no es tan acorde con la realidad.

Después de 23 años de campaña escolar en el embalse, ¿queda espacio para la innovación?

-Sí, siempre. Realmente el proyecto de la campaña lleva muchos años trabajándose y es un proyecto muy completo en el sentido de que tiene dos dimensiones: la vela y las actividades formativas que complementan todo el proyecto. Pero por su puesto siempre es mejorable y se pueden aportar cosas. Este año hay un taller de compostaje en el que ha colaborado la comunidad de Montejurra que ha formado a los monitores y que busca montar un taller para los chavales, donde se da mucha importancia a la educación para el desarrollo, a la ecología, al conocimiento del entorno... en definitiva al respeto por la naturaleza, y eso lo vamos potenciando cada año.

¿Cuáles son los valores que quiere transmitir?

-Al final es un proyecto no solo deportivo, sino educativo y formativo. Nosotros queremos resaltar mucho lo educativo y la educación a través del deporte. No desde la competición, que eso ya entra dentro de las selecciones, sino desde la formación y la educación. La vela, además, es un deporte complejo, en el que el niño tiene que estar atento al entorno, al viento, al agua, al timón -que va al revés de lo que puede ir un volante-, a la vela... Es un deporte complejo que exige concentración, y es un reto muy importante para un niño llegar a conseguir eso.

¿Es ese reto una superación de los límites del propio niño?

-Al final el agua es un medio, no hostil, pero sí un medio natural. Hay cierto respeto en cuanto a orientarte en el espacio, al viento, si sopla mucho o poco. Y esas cosas son un reto para cada niño.

Van a participar 39 centros con sus 1.834 niños y niñas y 120 docentes. ¿Supera sus expectativas?

-Este año ha subido la demanda respecto a centros escolares. Entre los centros escolares es la campaña mejor valorada. Lo que pasa es que en el embalse tenemos una limitación a nivel de número. Pero la limitación es también positiva porque hace que conservemos la calidad.

¿La masificación hace que tengas que distribuir tus recursos entre más gente y pierdas por el camino?

-Eso es. Yo creo que mantenemos un equilibrio bastante bueno entre la cantidad que asumimos de personas respecto a los que nos permite el embalse, el alojamiento del camping... toda la logística y el material que hace falta como barcos, monitores... tenemos cierta limitación en número, pero creo que eso ayuda a mantener la calidad.

¿Qué influencia tiene este proyecto en la zona?

-El impacto es muy positivo. Se incrementan los empleos temporales con sobre todo gente de la zona. Sí que hay parte pertenecientes al camping o los restaurantes. Y siempre hay chavales jóvenes de la zona que se van a estudiar a Lumbier que es uno de los centros en donde se está haciendo formación específica para luego ser monitor de vela. Pero lo cierto es que es muy difícil que todo el mundo sea de la zona.

las claves

“La vela y el esquí son deportes complementarios ya que se practican en épocas del año diferentes”

“Creo que para fomentar el esquí es necesario que sea un deporte más barato;hay que ayudar a practicarlo”

“La vela no es un deporte tan caro como parece, un barco puede servirte para años de competición”

“La vela es un reto para los niños, hay que aprender a orientarse o a lidiar con el viento”