El terrorismo global

Arturo Carreño Parras. Exconcejal de IU - Lunes, 27 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

De nuevo en Londres, y casi en Amberes, el terror y la muerte irrumpen en la vida cotidiana de las personas. Algunos analistas y políticos inteligentes ya hacían advertencias de que la pobreza, la exclusión, el paro, la marginalidad y la no igualdad de oportunidades son un gran caldo de cultivo para la radicalización y el fanatismo. Es conocido que casi todos los países de la vieja Europa han tenido y, aún hoy, administran colonias en muchas partes del mundo (véase Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, etc). Si estos países no pueden absorber la migración y se crean guetos, barrios con pobreza y marginalidad, las reacciones violentas y los actos vandálicos se irán incrementando paulatinamente hasta desembocar, por desgracia, en actos terroristas de todo tipo y condición (recordemos Molenbeek, Saint Denis, Niza, Berlin, Madrid, etc). Europa y sus mandatarios necesitan despertar, es necesario aplicar otras políticas de acogida, no cerrar fronteras a los refugiados, abordar el problema en serio y con responsabilidad. No podemos mirar para otro lado mientras los niños y niñas refugiados y desperdigados por Europa que ahora tienen 6-7-8 años, dentro de 15 años vivirán con el recuerdo de haber sido rechazados, discriminados y abandonados a su suerte en el corazón de la Europa de los 28 y, con muchísima mala suerte, el destino les hará radicalizarse y a enfadarse con el mundo que les dio la espalda y les abandonó. Este es el gran caldo de cultivo que estamos generando desde hace ya varias décadas, cuando se cumplen 60 años de la construcción de la Unión Europea. No hemos avanzado nada en generosidad y solidaridad hacia los perseguidos, refugiados y exiliados por diversas causas, y sin duda esta actitud de los gobiernos tiene y tendrá consecuencias negativas. Es evidente, la riqueza la tienen unos pocos y la pobreza la tenemos el 90% de los mortales, así no hay solución al terrorismo global. Pensemos, trabajemos y hagamos mejor las cosas. Otro mundo es posible.