Mesa de Redacción

Alsasua

Por Víctor Goñi - Lunes, 27 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

la caverna dispensadora de etiquetas endosa el baldón de filoetarra a todo el que cuestiona que pueda constituir terrorismo el deplorable incidente en las afueras de un bar alsasuarra el pasado 15 de octubre, aunque tenga probado el repudio de todo episodio de violencia física o de amenaza verbal, de día o de noche, porten o no uniforme los eventuales acosados. El estigma sería por tanto de aplicación a la Sección Primera de la Audiencia de Navarra, que insta la devolución de la causa al juzgado natural de Pamplona porque, de tipificarse en la instrucción el atentado a la autoridad, no se trata de un delito “grave” -al igual que las lesiones acreditadas por los dos guardias civiles y sus parejas-, además de que no cabe sustanciar en este caso la generación de un estado de terror o la subversión del orden constitucional. Argumentos de fuste para que el Tribunal Supremo analice la cuestión de competencia entre juzgados y que no casan en absoluto con la prisión preventiva decretada por la Audiencia Nacional a tres de los imputados hace cuatro meses largos, más cuando no media riesgo de destrucción de pruebas ni de fuga por carecer de medios de vida suficientes para residir en el extranjero. Lo que ya no tiene enmienda es la infame banalización del abyecto terrorismo, derivada de las irresponsables sobreactuación política y sobrexcitación judicial, como tampoco la criminalización mediática de un pueblo. En palmaria contradicción con el parecer del coronel jefe de Navarra, que expresó en presencia de la delegada del Gobierno su convencimiento de que la Guardia Civil no se siente “especialmente incómoda” en Alsasua.