A 3.640 metros de altitud

Por Tomás de la Ossa - Martes, 28 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Por dejadez de la FIFA y de la Confederación Sudamericana, Bolivia sigue jugando sus partidos internacionales en La Paz, a 3.640 metros de altitud. Que es como si le dejaran a Rusia jugar en invierno en Siberia (hay un pueblo, Oymyakon, con una media de -50º en enero) o a Sudáfrica en mediodía en verano en el Kalahari, a 43º. El mal de altura (posible a partir de 2.400 metros) no es ninguna broma. A Bolivia le dejan jugar con fuego y parece que lo seguirá haciendo hasta que haya una tragedia. Para que el lector se haga una idea de esos 3.640 metros, los ciclistas dicen que acusan la altitud en las grandes cimas del Tour y del Giro, cuando lo más alto que se ha llegado en ellas es a los 2.802 de la Bonette y a los 2.758 del Stelvio. Y los ciclistas no están allí los 90 minutos que dura un partido, porque enseguida bajan a altitudes más habitables. Querer ganar partidos con artimañas tan peligrosas no envía precisamente un mensaje de deportividad.