Competiciones salvajes

Por Tomás de la Ossa - Miércoles, 29 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Uno de los mejores microcuentos que he leído es de Hellén Ferrero, se titula Fanatismo y es de una sola frase: “El asceta se negó a entrar en el Paraíso”. Los ascetas espirituales no están muy de moda en estos tiempos de escepticismo, revisión continua y libre albedrío, venga de libre albedrío. Pero tranquilos, porque los ascetas han encontrado una nueva vía para realizarse: el deporte a lo bestia. Sea por el culto al cuerpo, el afán de superación, la adicción a la dopamina o el figureo social, hay que ver las burradas que hace la peña. No me cabe duda de que en la historia del deporte se hablará del inicio del siglo XXI como la época en la que se desarrollaron las competiciones amateurssalvajes, con participantes (en general, mayores de 30 años) que se preparan como si fueran profesionales, a menudo hasta límites insanos, porque eso, como todo exceso, como toda obsesión, no es salud. Disfrutar con el deporte era antes más fácil.