Silbidos

Ya vale

Por Manuel Osorio - Miércoles, 29 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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como un goteo lento, unos lunes sí y otros también, nos vienen cayendo las noticias. Una vez es un espectador que insulta gravemente a un jugador por que no le gusta su color;otra es una trifulca entre padres en un partido de jugadores jovencitos, educando con el ejemplo;un espectador le pega a un árbitro;un jugador, fuera de servicio le promete una bofetada a un asistente y cumple su cobarde oferta, luego trata de escabullirse encapuchado;en un partido de fútbol femenino los seguidores del equipo visitante obligan a interrumpir el juego hasta que llega la policía.

En Mallorca nos llevan ventaja, su celebración del Día del Padre ha batido todos los récords, es un ejemplo a evitar, puede que no estemos tan lejos.

Después de cada incidente se escuchan lamentos pero muy a menudo aparecen, encubiertas, también las disculpas, las generalizaciones, la justificación al próximo, al de nuestro pueblo, al amigo.

No hay disculpas posibles, no se puede convertir el fútbol en el cubo de la basura de la sociedad, no pude ser el lugar en el que se dé rienda suelta a los más bajos instintos. No valen paños calientes es necesario alejar de los campos a estos elementos que son conocidos por todos, las directivas de los equipos saben quiénes son los “aficionados” capaces de hacer y decir barbaridades, ya basta de protegerlos y reírles las gracias. No son graciosos.

No vale decir que el fútbol es un reflejo de la sociedad, la mayor parte de estos individuos actúan normalmente durante la semana y utilizan nuestro deporte para su desahogo, hay que decirles claramente que se ha acabado la fiesta, están de sobra o se van o los echamos.

El autor es vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol