Alberto Lucas Senior Graphics Editor en ‘National geographic’

“Trabajar en ‘National Geographic’ es un honor y una presión terrible”

Con solo 32 años, el navarro Alberto Lucas trabaja en Washington para ‘National Geographic’. Estos días ha vuelto a su tierra natal como jurado de los premios Malofiej

Fernando F. Garayoa Iban Aguinaga - Miércoles, 29 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Alberto Lucas, en el campus de la UN.

Alberto Lucas, en el campus de la UN.

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Alberto Lucas, en el campus de la UN.

Pamplona- Solo en 2014 recibió más de 50 reconocimientos internacionales a su trabajo, entre los que se incluían 12 medallas en los premios Malofiej, a los que ahora regresa como jurado. Es decir, Alberto Lucas se ha erigido por méritos propios en toda una referencia mundial en lo que a Infografía se refiere. Arropado por el hormigón de la Facultad de Comunicación de la UN, en la que se formó, Lucas da rienda suelta a su particular filosofía artística y de creación... y de vida.

¿Por qué la Infografía es para Alberto Lucas “periodismo con mayúsculas”?

-Periodismo con mayúsculas porque los gráficos contienen todo... Incluyen la parte más complicada, que es la que no se puede explicar con un texto y que es la principal función de una infografía, explicar aquello a lo que no puede llegar la palabra;es puro periodismo porque, a mi entender, llega a un nivel superior. Y, además, contiene todo, repito, en el sentido de que ofrece información y un atractivo visual que detiene al lector, algo muy importante teniendo en cuenta que hoy en día ya no gastamos tanto tiempo en leer, y nos basamos en la lectura de titulares. Un gráfico te entretiene, te empuja a sentarte, a leer, a disfrutar de la información. Esa es su función.

Los medios escritos están viviendo, o sufriendo, una auténtica revolución, de la que todavía no atisbamos el fin, desde la llegada de Internet y las redes sociales. Estas nuevas vías de información y comunicación también han afectado a la forma tanto de crear como de ofrecer infografías, ¿de qué manera está asimilando esta evolución y cuál es su opinión al respecto, mirando al futuro inmediato?

-Hoy en día se utilizan las mismas técnicas que hace 60 años, o al menos yo así lo hago. Me gusta mucho el lápiz, el arte, esa mezcla entre diseño e información de calidad pero con ese toque artístico. ¿Qué va a pasar? Pues al igual que los textos, todo se ha visto reducido, incluidas las infografías, ya no hay tanto espacio, tantas páginas... Pero creo que el gráfico puede sobrevivir más que un texto normal y corriente porque tiene mayor fuerza visual;esa es su mayor ventaja, que va a aguantar. Y con esto me refiero a los medios impresos. En periódicos locales se hace el esfuerzo a través de la información inmediata, y se hace muy buen trabajo, pero contra la web no puedes competir... Pero es que tampoco creo que el mismo usuario de Twitter o el que ve una información en la web de tu periódico es el que al día siguiente vaya al kiosko a comprar un ejemplar;pienso que son dos tipos de usuarios diferentes. Al igual que hace 200 años todo el mundo tenía caballos y había cientos de herreros, con los periódicos y los medios va a suceder algo similar. Hace 30 años todo el mundo los necesitaba y, al igual que el mundo equino, ahora hay menos medios pero han evolucionado y los que quedan son de calidad.

¿Qué sucedió con aquella gran generación de infografistas estatales que en buena parte emigraron para dar rienda suelta a su trabajo y creación?

-A mí me da una pena terrible... No fue una diáspora total pero somos bastantes los que estamos fuera y en medios importantes. ¿Qué ocurrió? De la gente que yo conozco, no creo que emigraran por el tema de la crisis o por cuestiones económicas sino como reto profesional;es decir, todos queremos jugar en las grandes ligas. Los primeros que se fueron, hace 20 años, fueron unos valientes, y los que hemos venido detrás hemos tenido la suerte, o nos la hemos trabajado, de que nos llamaran y hemos seguido, en cierto modo por inercia, esa inquietud de jugar en las grandes ligas.

¿Qué significa para un infógrafo trabajar en National Geographic?

-Es un honor y una presión terrible porque en pocos años he pasado de hacer piezas periodísticas para una audiencia de 60.000 u 80.000 personas a más de 15 millones. Así que si la lías o cometes algún error... la presión es terrible. Y, además, tienes la capacidad de influir en los temas que tocas, porque tu medio es un referente real. Es decir, National Geographic,gracias al trabajo que lleva haciendo durante más de 100 años, tiene una fama y una reputación en el sentido de que lo que dice es cierto. Y tú tienes que seguir manteniendo esa exigencia que marca la firma National Geographic,porque cometer un desliz lleva a que millones de personas crean en ese error.

En este sentido, la forma de trabajar le habrá cambiado, y eso es lo que da pie a semejante nivel de calidad, pasando de, por ejemplo, tener uno o dos días para hacer un gráfico a disponer de un mes.

-Al principio pensaba eso, que me iba a quitar de encima esa presión del día a día, última llamada a las once de la noche antes de ir a imprimir... Y que iba a tener más espacio y tiempo para darle vueltas y amasar la información. Pero he visto que no, que sí que es verdad que hay más días y medios, que cuentas con researches, que son profesionales que te ayudan a buscar la información, algo que antes tenía que hacer yo solo... Pero hay otras cosas que influyen, ya que ahora hay que pasar muchas cribas, hay que responder a muchas preguntas. ¿Por qué has hecho esto? ¿Y por qué no? ¿Qué te ha empujado a hacer esto otro? Es decir, tienes que ser muy consciente de lo que has hecho, el porqué lo has hecho y por qué no lo has realizado de otra manera. Y defenderlo.

Ha pasado de recibir premios a en los Malofiej a juzgar, con solo 32 años, el trabajo de infógrafos de prestigio mundial. ¿Cómo afronta la tarea?

-Es muy diferente, es como si empezaras a marcar tú las reglas. Es una responsabilidad terrible, no solo porque estás jugando con el trabajo y la ilusión de mucha gente, sino porque muchas redacciones, pequeñas y grandes, se pueden ver afectadas por el resultado de los premios, ya que son un argumento de peso para que te den más espacio o incluso para que te echen a la calle... Si lo pienso así es una responsabilidad terrible;si lo pienso en el sentido de marcar tendencia, no me pesa tanto porque llevo ya cinco años en puestos de dirección de arte marcando las guías de por dónde hay que tirar.