Música

La rave más combativa

Por Javier Escorzo - Miércoles, 29 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

concierto de asian dub fundation

Fecha:: 24/03/2017. Lugar:Sala Tótem. Incidencias: En torno a doscientas personas.

Volvía a Pamplona Asian Dub Foundation, en esta ocasión a la sala Tótem, después de haber actuado en los conciertos de la plaza de Los Fueros de las últimas fiestas de San Fermín. Traían ahora una versión reducida de su espectáculo, la conocida como Sound System, que está formada por John Pandit como DJ, y el trío de Ghuetto Priest, Sonny Green y Aktav8tor relevándose a las voces. Aun no siendo el mismo formato de show que trajeron en San Fermín, quédense con la cifra de asistencia, no más de doscientas personas, y ténganla en cuenta ahora que se cuestiona la supervivencia de los conciertos de la plaza de Los Fueros. Efectivamente, en esta última edición no se registraron grandes afluencias de público, pero cabría cuestionarse si ha sido realmente porque en unas fiestas como las de Pamplona no hay lugar para actuaciones en directo, o bien porque, quizás, no todos los grupos elegidos en 2016 tuvieron el tirón suficiente. O (también quizás), porque los horarios no fueron los más adecuados. Que quede claro que hablamos únicamente de tirón popular, y en ningún caso juzgamos la calidad de las propuestas. Pero esa es otra historia. Centrándonos en la actuación de la sala Tótem, esta comenzó con John Pandit pinchando discos al fondo de un escenario vacío. Lo hacía a la antigua usanza, con vinilos, y por sus platos desfilaron los diversos estilos que dieron forma al proyecto Asian Dub Foundation hace casi veinticinco años: electrónica, reggae, rap, jungle, drum &bass, mantras asiáticos, punk… Una selección impecable, pero que no logró mover (ni mucho menos conmover) al público, que esperaba pacientemente la aparición de los otros tres componentes. Eso sucedió a las 23.30, cuando Sonny Green irrumpió en el escenario, micrófono en mano, y combinó sus veloces fraseos con incesantes bailes y saltos. Entonces sí, comenzó a sentirse la conexión entre artistas y público. Entre gritos de “Freedom! Freedom!” salió Guetto Priest, que también cantó sobre bases electrónicas, aunque, fiel a su imagen, se llevó los temas a latitudes más jamaicanas. La fiesta se había desatado y Aktav8tor, el tercer MC en liza, contaminó su rap con aromas asiáticos. Entre los tres compartieron el peso de la actuación, igualmente combativos, lanzando vítores a la anarquía, incitando a la revolución y renegando de la sociedad británica, que calificaron como un “Gran Hermano”. Cuando llevaban casi hora y media de concierto se produjo un punto de inflexión: de nuevo se quedó el DJ John Pandit solo y comenzó a pinchar ritmos electrónicos, pero mucho más oscuros y agresivos, casi industriales. Los tres cantantes se retiraron del escenario y sus intervenciones fueron mucho más esporádicas, rapeando y gritando por encima de la música. Y fue en ese ambiente de rave cuando se desató la locura entre el público, que ya no se frenó hasta el final de la actuación. O ni siquiera entonces, porque ese fue, para algunos, el principio de una larga noche.