La pintora Diana Iniesta expone por primera vez en Nueva York

La artista catalana residente en Erratzu enseña su obra en la Phyllis Harriman Mason Gallery

Lander Santamaria - Jueves, 30 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Diana Iniesta, junto a una obra en una imagen de archivo.

Diana Iniesta, junto a una obra en una imagen de archivo. (Foto: cedida)

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Diana Iniesta, junto a una obra en una imagen de archivo.

elizondo- Diana Iniesta, la pintora catalana afincada en Erratzu, expone por primera vez en Nueva York de la mano de la galería The Phyllis Harriman Mason Gallery de Manhattan, en una muestra que se prolongará durante este mes de marzo, en una colectiva dentro del ARTConcours que la prestigiosa The Art Students League (TASL) organiza cada año.

La muestra enseña una selección de figuras humanas desnudas, pintadas del natural en la TASL, durante la reciente estancia de la pintora el pasado mes de febrero, continuando así con la formación internacional que inició hace cinco años y en su cuarto viaje consecutivo a Manhattan. A caballo entre su taller de Erratzu y Nueva York, y con más de 600 horas de formación pictórica a sus espaldas en la gran manzana, esta exposición supone un punto de inflexión en la carrera artística de la pintora erratzuarra, centrada más que nunca en su ya tradicional y próxima exposición de verano en la que mostrará las obras ahora expuestas en Nueva York, desnudos y retratos, así como temas inspirados en el paisaje neoyorquino, que confiesa más familiar que su Barcelona natal. Y, como no podía ser de otra forma, paisajes rurales pintados durante otoño y primavera en su refugio y universo vital del Valle de Baztan en su máxima expresión de color.

La exposición acoge obra de varios artistas a nivel internacional y se encuadra dentro del ARTConcours que la galería organiza cada año, con una exposición final en junio que acogerá una selección de las mejores obras ahora expuestas, que pasarán a formar parte de la colección permanente de la prestigiosa galería. Todo un reto y una gratificante satisfacción para la pintora de Erratzu.