El PSOE en la encrucijada

Por Francisco Martínez Aguinaga - Jueves, 30 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

no es una situación puntual ni coyuntural. Es el tiempo nuevo, los nuevos tiempos, las nuevas generaciones, la nueva mentalidad. Decía Borrel que nuestros hijos votan a Podemos.

Son análisis simplistas los que hacen algunos barones del PSOE diciendo que Pedro Sánchez ha perdido las elecciones y que Susan Diáz ha ganado al Partido Popular. En estas circunstancias históricas se requiere un análisis intelectual que profundice en el diagnóstico de la situación. Basta echar una mirada a lo que está pasando en Europa a los partidos socialdemócratas. Unos han desaparecido (el Pasok en Grecia), otros han disminuido su representación sustituida por lo que llamamos “formaciones populistas” y unos terceros quieren resurgir reafirmándose en su ideología izquierdista.

Decía Carlos Solchaga que los partidos liberales/conservadores son eficaces consiguiendo productividad, lo que suele ser necesario en épocas de crisis, y que los socialdemócratas hacen muy bien la distribución de la riqueza. Estas afirmaciones llevan implícito el concepto de ciclo económico. La economía es cíclica con fases ascendentes y fases de crisis.

Además de los ciclos económicos, que la economía de mercado no ha sido capaz de erradicar o evitar, actualmente se suma el ingrediente de la globalización. La globalización puede ser eficaz para el conjunto de los países y a la larga, pero puntualmente crea problemas en los distintos países y dentro de cada país en los diferentes grupos sociales.

Susana Díaz, en el acto de presentación de su candidatura a las primarias, se hizo la foto rodeada de cuatro ilustres del PSOE, los cuatro de más de 65 años. En nuestra historia podríamos considerarlos miembros del Consejo de ancianos. No renuncia Susana al pasado del PSOE y lo reivindica. Seguramente que ella no conoció el congreso de Suresnes, cuando los jóvenes Felipe y Alfonso se hicieron con el poder arrebatándoselo a los dirigentes de la generación anterior. Seguramente no tiene presente que en ese congreso había una ponencia muy elaborada que planteaba la nacionalización de la Banca, de las empresas ofertantes de los servicios públicos importantes (luz, electricidad etc.) y la salida de la OTAN. Felipe vestía de zamarra. Ahora ha sido consejero de Gas Natural, puesto en el que se aburría según sus declaraciones. ¿A qué Felipe reivindica Susana, al de Suresnes o al de Gas Natural?

Dicen algunos barones muy locuaces que Susana ha ganado al PP y que su ambición es ganar el poder. ¿Y España? ¿Y los españoles? ¿No les preocupa su bienestar? Es muy curioso observar que los barones más entusiastas de Susana son de las regiones con más paro (Andalucía 28%, Extremadura y Castilla la Mancha) y menor PIB por habitante. Son entusiastas del reparto de la riqueza, que lógicamente en parte, debe proceder de otras comunidades.

La política europea ha pretendido, transfiriendo recursos de las zonas más ricas a las más pobres, enseñar a pescar, dar la caña para que el necesitado aprenda a pescar en lugar de darle el pescado. Está claro que en Andalucía ha fracasado. Susana ha ganado las elecciones como otros dirigentes del PSOE, pero su Comunidad sigue teniendo un gran problema de paro, bajo PIB por habitante, elevado fraude fiscal y economía sumergida etc, etc.

En un proceso de selección de un dirigente se debe tener en cuenta su experiencia y el lugar en que la ha adquirido. Si un directivo tiene experiencia en empresas que han quebrado o han ido mal, surgirá una duda sobre la valía de la formación adquirida. Susana tiene toda su experiencia adquirida en el aparato de un partido político que ha alcanzado el poder, pero no ha conseguido mejorar (comparativamente a otras comunidades) ni el paro, ni el PIB por habitante, ni la economía sumergida, ni etc. etc. ¿Acaso no le preocupa hacerse con el poder en el resto del Estado para llevarlo al nivel económico y social de su comunidad?

Para finalizar vuelvo a lo que dijo Borrel de que nuestro hijos votan a Podemos. Esto, no porque el líder del PSOE haya sido Pedro Sánchez. Si uno habla con ellos percibirá que la mentalidad es distinta. Lo que para una generación fue una conquista histórica (la Transición del 78) hecha de forma modélica, para ellos es el régimen que al menos hay que cambiar. El líder de Izquierda Unida, Garzón, criticaba a Carrillo porque había transigido demasiado. Los procedimientos, la información y la participación en la política a través de las nuevas tecnologías es totalmente diferente. Y luego la mochila del pragmatismo. Por algo en EE.UU. los presidentes no pueden estar más de 8 años seguidos.

El autor es economista