Tafalla quiere mejorar la situación educativa del alumnado gitano

26 NIÑOS ESTÁN ESCOLARIZADOS EN | Primaria, pero 8 de cada 10 abandonan en Secundaria

Ainara Izko - Jueves, 30 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Presentación del diagnóstico sobre la situación educativa de la comunidad gitana, ayer en Tafalla.

Presentación del diagnóstico sobre la situación educativa de la comunidad gitana, ayer en Tafalla. (Foto: A. Izko)

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Presentación del diagnóstico sobre la situación educativa de la comunidad gitana, ayer en Tafalla.

tafalla- La Federación de Asociaciones Gitanas de Navarra Gaz Kaló presentó ayer un diagnóstico sobre la situación educativa de la comunidad gitana en Tafalla, que pretende ser un “punto de partida” para lograr que “todos los niños y niñas de la localidad tengan las mismas oportunidades”, subrayó Albina Prieto, concejala de Bienestar Social.

Realizado por Javier Arza, profesor del Departamento de Trabajo Social de la UPNA, con la colaboración de la Fundación Caja Navarra y los Servicios Sociales de Base de Tafalla, han participado en el mismo los distintos centros educativos locales así como los profesionales de los recursos comunitarios del municipio y la propia población gitana. En total se han realizado ocho entrevistas y cuatro grupos de discusión, fruto de los cuales se ha podido elaborar este documento. En concreto, se han analizado aspectos como la escolarización;los ritos, rutinas y normas escolares;la interacción entre el profesorado, alumnado y las familias;y los logros académicos.

En lo concerniente a la escolarización, no se ha observado que exista un problema de segregación escolar. En la etapa de 0 a 3 años se ha detectado que no es habitual su escolarización, tendencia que no se repite en Infantil y Primaria, donde existe un 100% de matriculación. De hecho, actualmente son 26 los alumnos que cursan Educación Primaria en la ciudad. Sin embargo es en Secundaria donde empiezan a surgir los abandonos prematuros, siendo ocho de cada diez los niños y niñas gitanas que abandonan este ciclo, dato que Ricardo Hernández, coordinador de Gaz Kaló, considera que “no se puede permitir en una sociedad que quiere avanzar”.

Con respecto a los ritos, rutinas y normas escolares, el estudio habla de absentismo, impuntualidad o de problemas a la hora de conservar el material escolar y de hacer los deberes. Circunstancias que repercuten en el alumnado, que como consecuencia se va descolgando del resto al no poder seguir el hilo de las clases. También afecta a la imagen que proyectan ante en el resto de sus compañeros, quienes les acaban colgando la etiqueta de impuntuales, etc.

“No se puede permitir que 8 de cada 10 abandonen la Secundaria”

Ricardo Hernández

Coordinador de Gaz Kaló

“Lograr que tengan un buen recuerdo

de la escuela sería el primer paso a dar”

Javier arza

Pr

La interacción entre el alumnado, las familias y el profesorado, por su parte, destaca por la percepción de rechazo que tienen las familias gitanas, quienes acaban adoptando una posición defensiva frente a la escuela. En cuanto a los txikis, su relación con el resto de la clase suele ser buena en Infantil y Primaria, hasta que poco a poco se va deteriorando. La falta de espacios de interacción fuera del aula tampoco ayuda a una mayor convivencia.

Por último, en lo concerniente a logros académicos, los resultados son “malos” sin paliativos, subrayó Arza. Tanto es así que los profesores piensan que existe un “techo de cristal” difícil de traspasar, razón por la que se sienten impotentes.

Entre los factores que explican esta realidad se encuentran la situación socioeconómica;la falta de conocimiento del profesorado sobre la historia y cultura gitana;la escasez de referentes y modelos con trayectorias académicas de éxito;las bajas expectativas;la sensación de experiencia negativa con la que relacionan la escuela;y la sobresaturación de las madres.

Entre las propuestas planteadas, Arza emplazó a los diferentes agentes a implicar a las familias gitanas en el itinerario educativo, a impulsar la figura del mediador que haga de enlace entre la comunidad gitana y los centros o a fomentar la interacción social positiva fuera y dentro del aula. “Hay que tener paciencia. Un primer paso sería lograr que una generación de gitanos tenga buen recuerdo de la escuela”, sugirió Arza, para quien factores como “el tamaño de Tafalla, el trabajo en red preexistente o la no existencia de segregación escolar” facilitan que se pueda romper la tendencia actual.

Hernández señaló la importancia de poner “negro sobre blanco” y detallar esta “realidad“ porque “sin datos no podemos avanzar”. Julia Amador, secretaria de la Asociación Sinando Kali de Tafalla y estudiante de Secundaria, deseó que esta herramienta sirva para mejorar la situación, mientras que Nerea Biurrun, de los Servicios Sociales, agradeció contar con un documento que les oriente en su intervención diaria.