La charla

El Fútbol Club Lampedusa

Por Álvaro Meoqui - Viernes, 31 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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me resisto profundamente a llenar este texto siempre de las aventuras del fútbol moderno. Mientras nosotros dormimos, en algún lugar del planeta se está jugando un partido. Y no todos tienen miles de espectadores ni cámaras en cada córner.

Me quiero introducir hoy en un tema que me produce espanto cada vez que lo veo en imágenes. Hombres y mujeres por el mundo con su hogar metido en maletas que salen de sus países en busca de… un país para vivir. Detenemos la pluma en Lampedusa, la isla más al sur de Italia, donde llegan riadas de inmigrantes indocumentados buscando ese país soñado.

Desde ese islote italiano parten miles de refugiados a cualquier lugar mejor que el que tenían. Una partida de unos 300, allá por 2012, fue a parar a Hamburgo. Mientras los políticos locales decidían si les dejaban quedarse o no, los más jóvenes de aquellos 300 mataban el tiempo jugando al fútbol. Para cuando los políticos decidieron dejarles quedarse, ellos ya se habían creado un pequeño Club de fútbol. Lentos fueron los políticos o muy ágiles los chavales. Casi me inclino por la primera.

El FC Lampedusa ya tenía nombre. Jugaban en la calle y muy cerca de aquel barrio había un club de fútbol alemán, el St. Pauli. Las entrenadoras del equipo femenino de ese club se convirtieron en voluntarias que proporcionaban a nuestro Lampedusa lo necesario para subsistir. Entrenamientos callejeros con algún balón viejo y mucha ilusión eran sus comienzos. Más tarde el presidente del St. Pauli cedió unos terrenos y seguían creciendo nuestros jóvenes.

Por supuesto que no jugaban las Ligas, pero tenían sus amistosos y así eran felices con el balón de bandera. La voz se fue corriendo y hasta viajaron a Suiza a jugar un Torneo contra las fronteras. Un premio recogieron en Barcelona el noviembre y también tuvieron su pachanga.

Aún quedan personas que convierten el fútbol en vida. Muchas gracias.

El autor es Técnico deportivo superior