Ikusi makusi

Oficios viejos para nuevos tiempos

Por Alicia Ezker - Viernes, 31 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Hasta no hace mucho, cuando hablábamos de oficios antiguos pensábamos en imágenes en blanco y negro que recogían con un cierto aire romántico profesiones ya en desuso, a las que la mecanización y los avances industriales habían abocado a su lenta desaparición. Siempre ha sido así, los nuevos tiempos se imponen y dejan atrás viejos trabajos que de pronto dejan de tener utilidad o rentabilidad, lo que ha obligado a diferentes generaciones a un forzoso reciclaje. Las profesiones siempre se han transformado, pero la velocidad a la hoy en día se producen los cambios, sobre todo en los trabajos manuales, tiene un impacto mayor. Hay oficios antiguos que pese a las dificultades todavía tienen un papel, aunque cada vez menos, como herrero, carbonero, costurera, zapatero, esquilador, alfarero, impresor,... Pero hay otros que hace una década nadie pensábamos que fueran a desaparecer tan pronto, trabajos con los que convivimos y que con su lento pero implacable final van configurando nuevos paisajes humanos, nuevas formas de relacionarnos y de movernos por la vida. Los últimos en caer en el saco han sido los taquilleros/as de Metro de Madrid, que ha decidido que ya no habrá personal para vender billetes ni dar información desde las taquillas. La máquina sustituye a las personas, como en los teatros, cines, medios de transporte... todo funciona de manera automática, por Internet, y si no estás conectado te quedas en tierra o a la deriva. Ya no hay apenas oficinas de ningún tipo en las que reclamar un recibo mal cobrado, ni personal que te atienda para contratar o anular casi nada. Vamos hacia adelante, o eso creemos, pero dejando muchas historias humanas por detrás, buenos profesionales del pasado a los que el presente deja sin futuro o con un futuro incierto. Porque casi nunca el cambio conlleva la recolocación y no es fácil recolocarte cuando llevas toda una vida dedicada a aquello que crees que sabes hacer. No es algo que les pasa a otros, nos puede pasar a muchos. Profesiones que como viejos objetos se quedarán de recuerdo de un tiempo sin porvenir. Que los robots trabajaran por nosotros era un viejo mito presente en muchas películas de ciencia ficción, pero para que los humanos viviéramos mejor, no para lo contrario. Ahora, algunos tratan simplemente de sobrevivir ante una precariedad impuesta, escondida tras un avance tecnológico.