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UPN y PP, radicalización política y circo ridículo

Por Joseba Santamaria - Viernes, 31 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Joseba Santamaría, director de Diario de Noticias.

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Joseba Santamaría, director de Diario de Noticias.

de la escenificación sobreactuada que protagonizaron ayer en el Parlamento de Navarra UPN y PP no hay mucho más que decir que recordar esta frase: “El Parlamento no es un circo. Aquí no valen las pancartas, sino los votos”. Ha sido el mantra que han repetido durante más de dos décadas, cuando campaban a sus anchas por la Cámara foral con las mayorías que les facilitaban los votos del PSN. Ya no tienen esa mayoría de votos. Ya no quieren olvidar sólo lo que han hecho, también lo que han dicho. Su obsesión por tapar el pasado de su nefasta gestión para Navarra les lleva a la radicalización política y al montaje circense más ridículo. Pero el absurdo está condenado al fracaso. Mientras los parlamentarios de UPN y PP escapaban del Hemiciclo de la Cámara foral con la cabeza baja, el ministro Montoro admitía que Navarra era una de las comunidades que ha cumplido de sobra el objetivo del déficit pese a los augurios negativos de UPN, PP y PSN. Al mismo tiempo, el Eurostat -la oficina de estadística de la UE- confirmaba a Navarra como una de las cuatro comunidades del Estado, junto a Madrid, la CAV y Catalunya, cuyo PIB per capita se sitúa por encima de la media de europea. Y por si ambos datos fueran poco, el Observatorio de la Realidad Social desvelaba que la crisis y los recortes sociales entre 2008 y 2015, con UPN en el Gobierno y la complicidad de PSN y PP, elevaron la situación de pobreza severa hasta las 62.000 personas en Navarra. Esta es la realidad. Luego está el circo político. Y lo que es peor, su discurso extremista cada vez más cercano a la ultraderecha del tardofranquismo en Navarra de hace 50 años. La derogación de la Ley de Símbolos es legal, constitucional y democrática. Tiene el apoyo de la mayoría absoluta del Parlamento que representa la libre voluntad democrática de los navarros y navarras y de la Federación Navarra de Municipios y Concejos que representa la democracia local y la autonomía municipal. Y defiende la pluralidad de Navarra frente a una legislación con evidentes déficits democráticos aprobada sólo para excluir, penalizar y perseguir a aquellos navarros y navarras que no piensan Navarra como el viejo régimen y sus poderes fácticos ultraconservadores dicen que debe pensarse. Lo contrario es una pataleta patética. Y peligrosa. Porque lo peor de la comedia bufa de Esparza al rebufo de Beltrán no fue el acto de banderas y camisetas, sino sus palabras: a su falta de argumentos políticos contra la legalidad democrática respondieron con amenazas, insultos e intentos de confrontación entre navarros con una guerra de banderas que sumar a la guerra del inglés o a la guerra contra el euskera. Otro ejemplo de que la oposición -el PSN es un convidado de piedra casi siempre a su lado- carece de un proyecto para Navarra adecuado a los intereses generales de este siglo XXI. Sólo tratan de recuperar el poder a costa de lo que sea. Para los sectores más ultras que se están imponiendo en UPN y PP, la democracia es un modelo político accidental: sólo es válido si lo controlan ellos. En caso contrario, azuzan la confrontación. Si hubiera asistido Labordeta a esta obrilla de teatro de ínfima calidad literaria y escénica les hubiera despedido con aquel memorable “¡a la mierda!” que dedicó a los diputados de la derecha que interrumpían con insultos su discurso en defensa de las libertades democráticas desde la tribuna del Congreso.