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La mayoría democrática deroga la Ley de Símbolos mientras la derecha escenifica un teatro ante la falta de argumentos

Los grupos del cambio suprimen la norma que impedía colocar la ikurriña
UPN y PPN muestran varias banderas de Navarra, paralizan el pleno y lo abandonan tras exhibir I-E una republicana

Andoni Irisarri / Patxi Cascante - Viernes, 31 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Los escaños de UPN y PPN, vacíos durante la intervención del portavoz de EH Bildu, Adolfo AraizVER VÍDEOReproducir img

Los escaños de UPN y PPN, vacíos durante la intervención del portavoz de EH Bildu, Adolfo Araiz.

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Los escaños de UPN y PPN, vacíos durante la intervención del portavoz de EH Bildu, Adolfo AraizReproducirLa mayoría de los parlamentarios de UPN y PP abandonaron sus escaños.Los parlamentarios de UPN y PP abandonaron el Pleno mientras los portavoces del cuatripartito defendían la proposición de ley.

GaleríaBronca de UPN y PPN en el Parlamento por la derogación de la restrictiva Ley de Símbolos

  • Beltrán pide a la Mesa que se retire la tricolor. P.N.
  • Beltrán pide a la Mesa que se retire la tricolor.
  • Jorge Esparza, de UPN, con un jersey con el escudo de Navarra en el palco de invitados. Foto: PATXI CASCANTE
  • Ana Beltrán, durante su escenificación.
  • Diputados de UPN y PPN se ausentan del pleno. P.N.
  • Intervención de la portavoz de PPN, Ana Beltrán. P.N.
  • Intervención de la portavoz de PSN, María Chivite. P.N.
  • Intervención del portavoz de UPN, Javier Esparza. P.N.
  • El portavoz de Podemos, Mikel Buil. P.N.
  • El portavoz de Geroa Bai, Koldo Martínez. P.N.
  • Los parlamentarios de I-E, con la bandera republicana. P.N.
  • Los escaños de UPN y PPN, vacíos durante la intervención del portavoz de EH Bildu, Adolfo Araiz.
  • Parlamentarios de UPN y PPN protestan airadamente por la presencia de la bandera republicana en los escaños de Izquierda-Ezkerra.
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pamplona- El Parlamento foral derogó ayer la Ley de Símbolos de 2003 y despejó el camino a la redacción de un nuevo texto más inclusivo, que recoja la pluralidad de Navarra y que prescinda de la cláusula y sancionadora contra la ikurriña en la que se basaba la anterior norma. La mayoría absoluta que representan los 26 parlamentarios de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E, los partidos que sustentan al actual Gobierno de Navarra, se impuso a los 24 votos en bloque de UPN, PSN y PPN, de nuevo convertidos en una única fuerza, en uno de los plenos más broncos en lo que va de legislatura. Y todo porque regionalistas y populares se opusieron con tretas más allá de las democráticas a la derogación de la norma de 2003, para así avanzar en “una política democrática y de integración” que suelte amarras con las cláusulas punitivas que permitían iniciar acciones jurisdiccionales y de orden administrativo para aquellos ayuntamientos que pusiesen otros símbolos.

Las fuerzas derechistas de la oposición, lejos de respetar a la mayoría legítima de la Cámara, escenificaron su descontento tirando de una performance que dejó a las claras la mala digestión democrática que han hecho del cambio. Ante la impotencia de no contar con escaños suficientes para dar la vuelta a las propuestas del cuatripartito, el griterío histérico se impuso en la bancada regionalista y popular, quienes en un ataque de despecho abandonaron hasta en dos ocasiones el hemiciclo, provocaron la suspensión temporal de la sesión y fueron llamados al orden en varias ocasiones. Todas las argucias (que al final quedaron en nada) para intentar posponer la derogación de una norma que, desde hace 14 años, viene persiguiendo símbolos y generando sanciones en muchas localidades de Navarra.

Sin embargo, era hasta cierto punto de esperar que UPN fuese a poner toda la carne en el asador. Teniendo en cuenta que los regionalistas han hecho del identitarismo su patrón político de oposición, el pleno en el que se debatía la derogación de la Ley de Símbolos mereció los preparativos de un día grande. UPN salió con toda la potencia de su argumentario por varios frentes: desde el pancartón con el que rodeó desde primera hora de la mañana su sede de Príncipe de Viana (y en el que se podía leer, flanqueando el escudo, el lema La bandera que une Navarra) hasta la estrategia telemática con la que invitó a todos los afiliados a sacar la bandera oficial de la Comunidad a los balcones, perfiles de Whatsapp y redes sociales. Pero, además, quiso también invitar a varios de los afiliados y simpatizantes del partido, que siguieron desde la tribuna del Parlamento el debate.

dos desplantes y una suspensiónTodos los figurantes eran necesarios para dar color al show de los regionalistas, y al que también se unieron los populares. Poco tardó en comenzar la función. La presidenta de la Cámara, Ainhoa Aznárez, no había terminado de introducir el punto correspondiente al debate cuando los 15 parlamentarios de UPN pusieron sobre sus mesas una pequeña bandera de Navarra, gesto al que se unieron, con banderas más grandes, tanto los dos parlamentarios del PPN como parte del público.

La puesta en escena generó cierto rumor que tornó en griterío cuando, en respuesta al gesto de la derecha, los parlamentarios Marisa de Simón y José Miguel Nuin (I-E) desplegaron sobre sus escaños una tricolor republicana. La reacción de Ana Beltrán (PPN) y Javier Esparza (UPN) ante la enseña de la II República fue como la que cabe esperar en un endemoniado ante el agua bendita. Inmediatamente pidieron la retirada de la bandera -“¡Es inconstitucional!”, vociferaba la portavoz popular- y ante el jaleo que se originó, Aznárez optó por suspender la sesión por cinco minutos. En ese momento se produjo el ataque de despecho por el que los 17 parlamentarios derechistas abandonaron, por primera vez, sus puestos de trabajo. Porque hubo una segunda: cuando a la reanudación la presidenta instó a la retirada de todas las enseñas y Esparza, que se negó a quitar las banderitas de Navarra, mandó a los suyos volver sobre sus pasos y quedarse en el atrio mientras los portavoces del cuatripartito trataban de exponer las razones de la derogación.

La paralización del pleno, el doble desplante, y las constantes interrupciones y llamadas al orden por “defender el honor de Navarra” trataron de tapar una derogación que, ya en sus motivos, dejaba claro que persigue “una política democrática de tolerancia e integración” y cortar “el camino de exclusión y prohibición” propiciado por la norma de 2003, que había provocado “una espiral de enfrentamiento y restricción en el empleo de símbolos mayoritariamente aceptados por distintas entidades locales”.

acabar con la prohibiciónLo que deliberadamente se perdieron los parlamentarios de UPN y PPN fueron los argumentos que Adolfo Araiz (EH Bildu) expuso para defender la iniciativa del cuatripartito. El portavoz de la coalición soberanista consideró que la ley de 2003 “no reflejaba la Navarra plural”, por lo que era conveniente una derogación. “Se pone fin a una norma excluyente y prohibitiva” que en ningún caso es el “salto al vacío jurídico” que vaticina la oposición, a la que instó a “no frotarse las manos” con el reciente dictamen del Consejo de Navarra. “No se froten las manos porque la partida política y jurídica no ha hecho más que empezar”. Lo que se plantea, prosiguió Ariaz, está lejos de ser ninguna imposición de una bandera u otra. Lo que se quiere es “plantear un modelo de tolerancia y autonomía municipal” en el que de ninguna manera desaparecen “los símbolos de Navarra”.

Todavía sorprendido por “el numerito que una parte de este Parlamento ha dado”, Koldo Martínez (Geroa Bai) pidió toda la tranquilidad de la que prescindieron sus colegas de la derecha y puso de relieve que, a la vista del dictamen del Consejo de Navarra, la derogación “no puede tacharse de inconstitucional como les hubiera gustado” a ambos partidos. “No hay vacío legal cuando la sociedad delibera, vota y decide poner uno u otro símbolo junto a los oficiales, y la incertidumbre jurídica la crean quienes amenazan la autonomía local, no otros”, zanjó. Una línea similar mantuvo Mikel Buil (Podemos), quien resumió el episodio como una cuestión de libertad y convivencia: “No estamos dejando a Navarra sin símbolos, no estamos insultando a nadie, se trata de no penalizar la convivencia, la pluralidad y la democracia en nuestra simbología oficial”. Por último, José Miguel Nuin (I-E) tildó la norma derogada de “fundamentalista” en materia de uso de símbolos por parte de los ayuntamientos, ya que su objetivo era prohibir y sancionar”. “Navarra es una tierra plural en lo ideológico y sus identidades. Sus símbolos no deben ser excluyentes”.