SOS en Altsasu desde la ermita de Otadia

Está cerrada desde diciembre por peligro de derrumbe
Las obras de rehabilitación tienen

un presupuesto de 76.000 euros

Nerea Mazkiaran - Viernes, 31 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Aspecto exterior de la ermita del Santo Cristo de Otadia, junto al cementerio de Altsasu.

Aspecto exterior de la ermita del Santo Cristo de Otadia, junto al cementerio de Altsasu. (NEREA MAZKIARAN)

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Aspecto exterior de la ermita del Santo Cristo de Otadia, junto al cementerio de Altsasu.

altsasu- El arreglo de una gotera de la ermita del Santo Cristo de Otadia de Altsasu en diciembre dejó al descubierto el mal estado de la estructura del tejado. Por ello, con el fin de evitar males mayores, la ermita se encuentra cerrada desde entonces. “No podemos utilizarla con garantías de seguridad”, señala el párroco Rafael Ayarra, quien recuerda lo sucedido en la ermita de San Juan. Y es que el 24 de junio de 2006, unas horas después de que se celebrara la misa del santo y una boda, la cubierta de la ermita se desplomó.

Dos años después la arregló el Ayuntamiento de Altsasu, una vez inmatriculó esta ermita y la de Erkuden, que se encontraban sin inscribir en el Registro de la Propiedad. Pero no es el caso de la ermita de Otadia, propiedad de la Diócesis.

Para volver a abrir esta pequeña iglesia anexa al cementerio se deben realizar obras por valor de 76.000 euros, según el presupuesto realizado por el arquitecto del Arzobispado. “Es necesario suprimir las bóvedas y el entramado de maderas que las sujetan y limpiar la estructura de madera, dejando el techo a la vista”, explica Ayarra. También se arreglará el tejado. “Está bastante estropeado por los años que han pasado desde que se arregló”, apunta.

Con el objetivo de financiar estas obras la parroquia ha realizado un llamamiento a la colaboración de feligreses y vecinos, donativos que se pueden realizar en la parroquia y también en todas las entidades bancarias de Altsasu. “Necesitamos tu ayuda. Urge su rehabilitación”, se lee en los carteles que han colocado estos días en comercios y otros lugares de la villa con un SOS en lugar destacado. “La economía de la parroquia está muy mal, con una deuda de más de 100.000 euros por las obras que se han ido realizando”, apunta Ayarra.

Lo cierto es que ya han comenzado los donativos. Y es que esta capilla cementerial, que alberga al Santo Cristo de Otadia, es un lugar de gran devoción en la villa. También forma parte del calendario festivo altsasuarra. Hasta Otadia se acude en la Cruz de Mayo y en la de septiembre, el día grande de las fiestas patronales.


LEYENDAS El Cristo de Otadia y su ermita están rodeados de leyendas y milagros. El más conocido es el del niño resucitado. Era Joaquín de San Román, nacido en 1651 y muerto y resucitado en 1653 en la ermita. Según recogió José Mª Jimeno Jurío, vivía en Altsasu un matrimonio formado por Martín de San Román y María López de Gainza, que después de muchos años de casados no tenían descendencia. Así, un día instaron a fray Juan, carmelita que también aparece en otros milagros, a que por mediación de San Joaquín les concediese el hijo deseado. Así fue y le dieron el nombre el santo. Pero la dicha duró poco y cuando tenía dos años falleció. Los desconsolados padres acudieron al carmelita quién les dijo que llevaran al niño al Cristo de Otadia. Allí, fray Juan echó una manzana rodando por el suelo y dijo al niño que se levantara y le trajera la manzana, tal y como cuentan que ocurrió.

detalles

La ermita. Consta de dos partes construidas en dos épocas. La más antigua, del siglo XVI, es la cabecera, cuadrada y cubierta con una bóveda de crucería estrellada y con terceletes. En su día fue un humilladero o pequeña capilla abierta, al que se accedía por un arco de medio punto. A este núcleo primigenio se adosó la actual nave, de planta rectangular y muros de sillería, y la sacristía, cubiertos con techo plano de vigas y bovedillas.

El Cristo. La cabecera está presidida por un retablo barroco del siglo XVIII. Cobija imágenes de la Virgen de los Dolores, San José con el niño y el Cristo crucificado, una bella talla con una anatomía muy naturalista que se atribuye al escultor altsasuarra Juan de Iriarte, fallecido en 1599. No obstante, se baraja la posibilidad de que sea obra del imaginero francés Pierres Picart, que residió en Altsasu. En este caso sería de unos años después. Encima, está la imagen del padre eterno.