La guinda del pastel

Por Juan Luis Arnedillo - Sábado, 1 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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Al Helvetia Anaitasuna se le presenta esta tarde una oportunidad histórica. Después de unos cuantos años en los que parecía que el regreso a Navarra del balonmano europeo se había convertido en un aspiración casi imposible por las desapariciones de Itxako y San Antonio, Anaitasuna lo ha recuperado. No una, sino dos veces. El pasado curso y el actual. El sacrificio, el trabajo y la coherencia tienen premio, y puede ser de los gordos si el Helvetia derrota al Benfica por al menos cuatro goles de diferencia, premisa imprescindible para que el conjunto navarro acceda a los cuartos de final de la Copa EHF.

Parece sencillo ganar un partido como local con una renta de por lo menos cuatro goles, pero los duelos europeos son especiales. Hay momentos para cada equipo, pero, cuando le llegue el suyo al Helvetia, lo debe aprovechar. Su plantilla y su entrenador, Juanto Apezetxea, tienen la experiencia suficiente para afrontar un compromiso de semejante exigencia y saber que los detalles son los que separan el triunfo del fracaso.

El Benfica llega a Pamplona en una situación ideal, porque le vale el empate e incluso una derrota, siempre y cuando no sea por más de tres goles. Así que los portugueses tienen pinta de que podrían plantear un partido repleto de marrullerías y ahí los árbitros pueden jugar un papel fundamental. Con este tema, nunca se sabe, pero a los colegiados ucranianos que dirigen el partido de hoy se les puede catalogar de fiables, aunque nunca se sabe.

Del Benfica destacan su contundencia defensiva, su portería, la velocidad de sus extremos y el estado de gracia por el que atraviesa Cavalcanti, un lateral izquierdo de 21 años de la misma generación que Antonio Bazán y que tiene la portería entre ceja y ceja. No será fácil para el Helvetia, pero La Catedral tiene que jugar un papel fundamental, llenarse para la ocasión, sumar un par de goles por lo menos y tirar del equipo, sobre todo en los momentos malos. Como el día del Melsungen, en el que Anaitasuna volteó el marcador en apenas minuto y medio. Y es que en partidos de este tipo no hay que volverse loco, porque puede pasar que logres en cuatro minutos lo que no has conseguido en cincuenta. O viceversa.

Eso sí, pase lo que pase, no hay que olvidar la brillante temporada que está completando el conjunto navarro, que tiene a tiro la cuarta plaza de la Liga Asobal, que se ha clasificado para la fase final de la Copa del Rey y que llega a la última jornada de la liguilla de la Copa EHF con todas las opciones del mundo de meterse en los cuartos de final. El objetivo está cumplido, pero al Helvetia le toca poner la guinda al pastel.

El autor es técnico navarro de la Federación Española de Balonmano.