Música

Eslava estrena en Zaragoza

Por Teobaldos - Sábado, 1 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO De la orquesta sinfónica Goya

Intérpretes: Orquesta Sinfónica Goya, Coro Sinfónico de la Federación Navarra de Coros (director, José Antonio Huarte). Solistas: Llanos Martínez, soprano;Beatriz Gimeno, mezzo.;Igor Peral, tenor;Txema Lacunza, bajo. Dirección: Jesús Echeverría. Programa:Misa de Difuntos Op. 143y Libera Me Op. 27, de Hilarión Eslava. Programación: ciclo Introducción a la Música del Ayuntamiento de Zaragoza. Lugar: Auditorio de Zaragoza. Fecha: 26 de marzo de 2017. Público: casi lleno.

El éxito indiscutible del estreno, en concierto, de la Misa de Difuntos de Eslava ha radicado en la propia calidad de la obra y en la magnífica versión de los conjuntos navarro aragoneses. Ha merecido la pena -y nunca lo agradeceremos bastante- el trabajo de José Antonio Huarte por la recuperación de la obra, que ha incluido no solo la corrección de los numerosos errores de imprenta, sino cierta exégesis sobre la configuración del orgánico de la orquesta -ya no existe el figle y hay que optar por tuba;ni el clarín, y elegir otra sonoridad brillante;siempre dejando libertad a posteriores interpretaciones-. Y en la versión hay que resumir que el coro estuvo compacto, grandioso, y también lo suficientemente maleable para ir a matices en piano sobrecogedores;que la orquesta luce un sonido muy hermoso en todas sus familias, con una cuerda envolvente, unas maderas siempre cantábiles, y un metal que nunca avasalló a las voces;y que el cuarteto, aunque tienen una escritura bastante central, e incluso grave en algunos tramos, cumplió y resolvió bien tanto sus partes individuales como las de conjunto. Todos a las órdenes de la dirección de Jesús Echeverría tan clara y precisa que convierten a este director en uno de los mejores conocedores tanto de la música de Eslava, como del manejo de las grandes masas.

Ya la entrada de las maderas -ataque perfecto- en el Réquiem que abre la partitura, y el coro a capella nos sitúan en un ambiente de expectación entre serena y drama -fuerte del coro- y la melodía, que aporta el Kyrie. Ya tenemos el Eslava de esta magnífica obra de madurez: grave y seria, si, pero llena de más sosiego y sin renunciar a la melodía que tanto nos gusta. El Dies Irae,se atiene a los cánones, pero el Tuba Mirum y siguiente, es más original con un staccato en las voces que el coro recorta muy bien. El cuarteto se estrena en el Judex;bien, son voces bastante equilibradas. El fuerte del coro, a continuación, es potente, redondo y empastado. El Quarens me nos trae un precioso dúo entre soprano y tenor: ambos metidos en el belcantismo -religioso, claro-. En el Preces y Confutatis se lucen los barítonos y bajos, y todo el coro, muy enérgico, con una fuga extraña -Fuga Bella, llamaban-. El Lacrimosa es una delicia de consuelo y ternura: coro a capella, entrada de tenores, orquesta, todos en una sonoridad homogénea y contenida. El Ofertorio tiene de todo: correcto el cuarteto;grande el coro en fuerte;y un final en el que la cuerda de la orquesta impone su belleza: sonido casi de boca cerrada, al que se une el coro con un sonido, a su vez, cordal. El Sanctus, de nuevo grande, hasta el matiz piano del Hosanna.Los solistas aciertan en el fraseo del Benedictus,muy de Eslava. En el Agnus Dei los metales empastan muy bien con el coro, sin sobresalir, pero aportando brillo y con un ataque exacto. Se luce la soprano en su corta intervención. Termina la obra con el Lux Aeterna, muy decididos los conjuntos sinfónicos, que da paso al conseguido final en pianísimo, como indicando que todo se ha consumado. Es un final, muy verdiano, para esta misa de difuntos, profunda, hermosamente meditada, más religiosa que operística y que está en la órbita de Cherubini, por ejemplo, y toda la tradición decimonónica.

Completó la matinée el Libera me, op 27. Espectacular en trombones y tuba, en la entrada del bajo solista, y en el coro, siempre potente, pero bien controlado. El final, apoteósico. Repito, la dirección de Echeverría es tan clara que resulta hasta pedagógica.

El lunes, 10 de abril, en Baluarte.

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