A la contra

El campeonato

Por Jorge Nagore - Sábado, 1 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

luego está ese campeonato emocional al que juegan muchos, del que quedas excluido si no tienes una bandera de Navarra o no juras amarla o públicamente no demuestras que quieres a ese símbolo con toda tu alma y a todo lo que representa. Valga para la bandera de Navarra como vale para otras, todas. Pero aquí hay sobre todo muchos de la de Navarra y dicen sin que les entre el hipo que es la bandera que nos une a todos los navarros. A mí que no me metan en ese todos, a mí con el resto de navarros me unen montones de cosas pero la bandera no, pero no por eso voy a dejar de ser navarro, una circunstancia en la que no tengo nada que ver y por la que entonces no me puedo sentir orgulloso, en la medida en la que no hice nada para nacer aquí. Y no tengo necesidad ninguna de amar un símbolo para apreciar a una tierra y a sus gentes y para querer lo mejor para ella y las personas que viven en ella. Y dentro de esa tierra y sus gentes, más a determinadas tierras y a determinadas gentes, como es lógico y normal. Además de que mi cerebro y mi corazón son incapaces de amar a asuntos tan etéreos y amplios y, aunque pudiera, no veo por qué airear o exhibir un símbolo demuestra más amor hacia algo que no hacerlo o hace que te suba el porcentaje de ADN navarro, como si fuese un bien, además, que otorga algún poder especial. Es infantil y sobre todo estúpido hasta el extremo, eso de etiquetar, clasificar y posteriormente contraponer, en el fondo una manera de enfrentar desde la base: hasta aquí somos la hostia, de aquí para allí no tengo nada contra ellos pero son distintos, a saber… Es idiota a más no poder. Y la bandera navarra -u otras- de los huevos en la que muchos se envuelven y besan y alaban, la expresión máxima de esa idiotez, ya disculparán, sobre todo cuando se usa como un valor en sí mismo o una distinción comparativa o incluso algo que te hace mejor. A la mierda hombre.