Escocia, Estado europeo

Por José Antonio Beloqui - Sábado, 1 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

el 18 de septiembre de 2014 los escoceses votaron sobre la independencia de su país respecto al Reino Unido. Votaron que no. Aquella campaña se centró en varios ejes siendo los más relevantes la salida de la Unión Europea en caso de independencia, y el Devomax, esto es, la devolución plena de la soberanía a Escocia. Eso prometieron desde Londres en boca del ex primer ministro británico, el escocés Gordon Brown.

Como es lógico, muchos políticos españoles se hicieron eco de lo sucedido en Escocia para trazar los pertinentes paralelismos. González Pons (PP) dijo al día siguiente del referéndum escocés que estábamos “en un tiempo de política, diálogo y moderación, y no de ruptura, separación y creación artificial de problemas”, destacando y felicitándose el vicesecretario general del PP de entonces porque “Escocia no se ha ido de Europa”.

Casi tres años después de esa trascendental decisión, el escenario británico ha cambiado totalmente. No ha habido un Devomax, ni tan si quiera una Devominima. Y el brexit sitúa al Reino Unido, y por tanto a Escocia, fuera de la Unión Europea. En pocas palabras, a los escoceses les han estafado. Por lo tanto, ante este escenario me parece totalmente normal y legítimo que el Parlamento escocés haya aprobado hacer otro referéndum de independencia.

El reto europeo que tenemos por delante es de primer nivel ante las dificilísimas y durísimas negociaciones para materializar el brexit. El Reino Unido tratará de tener los privilegios de ser miembro de la UE sin ninguna obligación. Serán pues unas negociaciones a cara de perro en el que cualquier oportunidad de negociación es una ventaja.

El Reino Unido quiere tener a los trabajadores europeos como baza... y la UE tiene a la proeuropea Escocia de su parte. Y eso es así porque Escocia quiere ser Europa, tal y como se demostró en el referéndum por el brexit en el que un 62% de la población escocesa se manifestó favorable a la permanencia en la UE.

La opinión pública europea ya se está moviendo;recientementeLa Repubblica, referencia del centroizquierda italiano, y en boca de Enric Juliana “poco amigo de los secesionismos y menos amigo aún de las fantasías padanas de la Liga Norte”, titulaba con gran relevancia: “Escocia quiere votar para mantenerse en Europa”.

No podemos perder la oportunidad de hacer más fuerte el club de la UE sobre todo en una época en la que se le está cuestionado tanto, y con un gris futuro por delante. La UE tiene una ocasión de oro de hacerse fuerte en este tema ante un rival que, además, siempre ha jugado sucio con nosotros. Como europeos debemos apoyar a este país y recibirlo con los brazos abiertos.

Yo como ciudadano europeo exijo a los Estados miembros de la UE que tengan alturas de miras en este tema y dejen ombliguismos y miedos internos aparte. Es preocupante, en este sentido, ver al ministro de Exteriores español preocuparse por la integridad de un Estado que nunca creyó en Europa, que no lo pondrá fácil al salirse, y que una vez fuera será un competidor desleal de la UE.

Si apostamos por la UE tenemos en la defensa de la europeidad escocesa una nueva oportunidad para demostrarlo. ¿Jugamos a la grande? ¿Jugamos por Europa de una vez?

El autor es burukide de EAJ-PNV Nafarroa y concejal por Geroa Bai en Huarte