anaitasuna logra pase a cuartos de la EHF

Éxtasis colectivo

histórico | el helvetia anaitasuna, arropado por 3.000 aficionados en ‘la catedral’, barre de la pista al benfica portugués y logra un más que meritorio pase a cuartos de la ehf

Iñaki Porto - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

La plantilla del Helvetia celebra en el vestuario el pase a cuartos de la EHF.

La plantilla del Helvetia celebra en el vestuario el pase a cuartos de la EHF. (D.N.)

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La plantilla del Helvetia celebra en el vestuario el pase a cuartos de la EHF.

Helvetia Anaita 35

Benfica 28

HELVETIA ANAITASUNA Nordlander;Gastón (1), Bazán (1), Garza (4), Nadoveza (5), Chocarro (3), Oswaldo Guimaraes (6, 1p) -siete inicial-, Etxeberria (2), Mota (1), Ceretta, Goñi (2), Aguirrezabalaga (1), Balenciaga (3) y Ugarte (6).

BENFICA Figueira (Mitrevski, ps);Carvalho (5), Pereira (1), Pais (4), Moreira (5, 2p), Moreno (5), Cavalcanti (2) -siete inicial-, Lima, Da Silva, Rakovic, Papez (1), Semedo (5, 1p) y Antunes.

Marcador 3-4, 5-7, 10-8, 13-10, 16-10, 17-12, 20-14, 24-16, 25-19, 27-20, 30-23, 35-28.

Árbitros Anatoliy Novikov y Ruslan Perepilitsy (Ucrania). Excluyeron dos minutos a Mota, Nadoveza y Oswaldo, del Anaitasuna, y a Pais, Rakovic y Cavalcanti, del Benfica.

Incidencias Anaitasuna ante unos 3.000 espectadores (lleno). Presenció el encuentro en directo la presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos.

Iñigo Munárriz

pamplona- El reto se antojaba exigente, muchos llegaban preparados para un final de infarto, pero los verdes demostraron que van sobrados. El Helvetia Anaitasuna, en plena comunión con una Catedral a rebosar, firmó su pase a cuartos de la EHF desdibujando a un Benfica que sucumbió estrepitosamente ante el empuje de la grada y la fe de los de Apezetxea.

Ni los más optimistas podían augurar una eclosión, una vorágine de juego de tal magnitud. Los lusos aterrizaron en el Anaitasuna como líderes y se marcharon trasquilados y apeados de Europa.

“Nunca dejes de creer”, rezaba un mural que decoraba La Catedral. Y ni los 3.000 feligreses ni los protagonistas de la gesta dejaron de creer en sus posibilidades ni un segundo.

El duelo comenzó con susto, y no por los lanzallamas que adornaron la presentación de los jugadores del Anaita, sino porque los portugueses saltaron al parqué sin miramientos. El Benfica mantuvo la ventaja en el marcador hasta que en el minuto 12 Chocarro puso las tablas.

Despachados los nervios iniciales y tras ponerse tres arriba (10-7), los verdes firmaron un parcial de 5-0 que a la postre sería fundamental.

Nadoveza con un par de certeros lanzamientos y un espectacular Nordlander fueron los protagonistas del arreón de los locales.

Mención especial en la crónica del encuentro merece la actuación del portero. El sueco desbarató la ofensiva del Benfica y sacó manos y piernas en los momentos más importantes del encuentro.

17-12 se llegó al ecuador del encuentro, aunque justo antes, en el 29, Juanto, que se desgañitaba en la banda, recibió una amarilla por protestar.

Esos cinco goles de renta eran buen colchón, permitían afrontar la segunda mitad con optimismo, pero en el horizonte permanecía inmutable el recuerdo de que a los lusos les bastaba con perder de tres.

Los navarros salieron enchufados y aumentaron la ventaja hasta los 7 goles (20-13 y 21-14) y más tarde alcanzaron un nuevo techo colocándose 9 tantos arriba (24-15).

Entonces, cuando pintaban bastos para los lisboetas, el partido dio un pequeño giro de tendencia. El Benfica por pura necesidad de supervivencia comenzó a entonarse en ataque mientras que el Helvetia estaba en plena sequía. Un parcial de 0-5 puso el 24-19 en el electrónico.

En ese momento, cuando a los verdes se les podían aparecer los fantasmas, La Catedral se pudo a tirar del carro. Los de Apezetxea, alentados por su parroquia, recuperaron sensaciones y volvieron a dar un tirón, esta vez ya, definitivo.

Riau-riau e invasiónUn gol de Oswaldo desde el extremo a falta de cinco minutos para la conclusión puso el 31-23, margen que se presumía tranquilizador. Ugarte, con una fina vaselina en el 27 ponía la guinda al pastel y provocaba que la grada de Anaitasuna entonara al unísono el Riau-riau. Ni el mejor guionista podría haber pergeñado un final tan idílico.

El gol posterior de Balenciaga desató la algarabía en el banquillo local, Juanto que hasta entonces pedía calma, fue saludando a todos sus jugadores. Oswaldo anotó el último para el Helvetia y con la bocina final y el billete a cuartos en el bolsillo se consumó la locura colectiva. Invasión de campo, los jugadores en un corro en el centro de la cancha y un estruendo que se oyó en todos los confines de Europa.