Industria: el pilar más necesario

Navarra ya vende fuera de España casi tanto como al resto de comunidades autónomas. Una proporción en la que tiene mucho que ver su industria, una de las que mejor soportó la crisis y que ha creado más de 3.800 empleos en tres años.

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La industria agroalimentaria es la que más empleo genera en Navarra.

La industria agroalimentaria es la que más empleo genera en Navarra. (PATXI CASCANTE)

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La industria agroalimentaria es la que más empleo genera en Navarra.

Solo en el último cuarto de siglo, Estados Unidos ha perdido más de 5,5 millones de empleos industriales. Una sangría iniciada a finales de los años 70, que se concentra en el territorio situado bajo los Grandes Lagos, desde Chicago hasta Cleveland y que terminó por ser conocido como el rust belt o cinturón del oxido, en referencia a un paisaje, a ratos fantasmal, salpicado de antiguas acerías y fábricas abandonadas.

George Packer, periodista del New Yorker y escritor de talento, describe este declive en El desmoronamiento (Debate, Random House, 2015), a lo largo de 510 páginas formidables. A medio camino entre el reportaje y el ensayo, su libro, publicado mucho antes de que Trump se perfilara siquiera como un candidato con opciones, funciona no solo como relato, sino también como una advertencia. A la desaparición de las fábricas y del empleo le sigue el deterioro de las condiciones de vida, el éxodo desde las ciudades, su abandono. Y el descontento termina por aflorar, por sacudir los cimientos políticos. Michigan, Indiana, Ohio, Pensilvania y Virginia cayeron del lado de Trump en las elecciones de noviembre de 2016.

Francia también celebra elecciones esta primavera. Y también vive preocupada por su industria, que ha perdido un 20% de su empleo -más de 800.000 puestos de trabajo- en lo que va de siglo. Pese a concentrar todavía el 20% de la ocupación, la industria francesa, todavía poderosa en los años 80, apenas aporta un 12% del PIB del país, que en 2013 lanzó un plan para dinamizarla. Esta pérdida de fuelle ha hinchado las velas del barco electoral de Le Pen, que pide un regreso al franco como vía para ganar competitividad y recuperar el empleo. Hace 20 años, el PIB por persona francés era un 38% superior al navarro y mejora en un 75% el española. Hoy apenas lo supera en un 12% y en un 37% respectivamente. Y solo una región (París) supera hoy a Navarra en riqueza media comparada.

Desde su pequeñez y su industrialización tardía, Navarra -poco más que un trigal cuando Detroit era la capital mundial del automóvil- mira estos y otros muchos ejemplos con un ojo puesto en sus propias fábricas, el pilar económico sobre el que se sujeta. Y esta misma semana presentaba a la sociedad un plan de cuatro años que tiene como objetivo no solo asentar el valor que aporta su industria (ya un elevadísimo 31,8% de su Valor Añadido Bruto), sino elevarlo hasta un 33,5%. Y consolidar al mismo tiempo 70.000 puestos de trabajo, unos 5.000 más que a cierre de 2016.

Porque si en algo se ha convertido la industria es en garantía de puestos de trabajo relativamente bien remunerados y estables. Entre 2008 y 2013, se destruyeron en Navarra unos 14.300 empleos industriales en Navara. Era el 18,4% del total, la segunda cifra más reducida entre todas las comunidades autónomas, detrás de La Rioja. Y muy inferior, por ejemplo, a la vivida en la Comunidad Autónoma Vasca (-25,6%) o Catalunya, donde 30 de cada 100 personas ocupadas en la industria acabó en el paro.

Desde entonces, y solo en lo que se refiere a las industrias puramente manufactureras, se han recuperado ya casi 3.800 puestos de trabajo, 2.700 en los últimos dos años. Más de 1.500 los ha creado la agroalimentación, unos 500 la industria del metal, otros 200 la automoción, casi 300 la industria del papel, cerca de 400 la del caucho y más de 250 la farmacéutica. Un mix de actividades, algunas tradicionales y otras emergentes, que conforman un sector capaz de generar uno de cada cinco nuevos empleos.

La industria es responsable también de casi el 100% de las exportaciones de Navarra, que ascendieron a 8,540 millones de euros en 2016 y que han comenzado 2017 a buen ritmo. El frenazo se dejará sentir a mediados de año, cuando Volkswagen comience a fabricar el A07 y lo haga con producciones diarias muy cortas, que no alcanzarán los niveles actuales hasta finales de octubre. Por ello, será difícil que se repita un hecho novedoso, ya vivido en momentos de máxima depresión del mercado nacional: Navarra vende casi tanto fuera de España como en otras comunidades: 8.783 millones. O dicho de otro modo: por cada 100 euros que la industria navarra ingresa de ventas a otras comunidades, recibe 97 de fuera de España y 36 del mercado interno de la Comunidad Foral. Navarra, que contaba con 712 empresas exportadoras regulares en 2016 suma ya 888, tras cuatro años de crecimiento consecutivo.

Dentro de su modestia, los números de Navarra tienen si cabe mayor valor si se ponen en contexto, tal y como recuerda el propio Plan Industrial del Gobierno de Navarra, que cita un informe de KPMG. “Los niveles globales de empleo industrial están disminuyendo en todos los países de Europa”, señala el documento, que además reconoce las dificultades para revertir esta tendencia. “Es poco probable que se consiga completamente, dado el auge de la implementación de las nuevas tecnologías”. Asia, además, seguirá siendo un competidor formidable -el 45% del PIB chino es industrial-, la preocupación por el medio ambiente impulsará las remanufacturas y la economía circular y, para terminar de complicarlo todo, las demandas del consumidor se vuelven cada vez más impredecibles a largo plazo. “El consumidor -señala el informe- se abastece hoy de infinidad de información a través de distintos canales, por lo que las empresas deben adaptarse a ello”.

Sector estratégico

Cambios en el ‘auto’

Dos únicos sectores, la automoción y el agroalimentario, concentran casi la mitad del empleo industrial de Navarra (unos 26.000 puestos de trabajo entre ambas). Son dos actividades maduras, la primera en manos de multinacionales y la segunda con mayor presencia de capital propio. Y son también las únicas que apenas redujeron plantilla durante la crisis.

Ambas han sido señaladas como sectores clave en la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra y ocupan un lugar destacado en el Plan Industrial. Especialmente la automoción, la que mayor valor genera y que paga unos 12.000 euros más por trabajador que la agroalimentaria, vital eso sí para anclar población. Con 112 empresas que facturan más de 5.100 millones , es responsable del 41,3% de las exportaciones, que además han crecido un 38% en los últimos seis años.

La automoción alcanzó en Navarra su actual dimensión con el cambio de siglo, cuando llegó a superar los 12.600 empleados, unos 1.000 más que en la actualidad. 2018 podría ofrecer un nuevo impulso en términos de empleo, con la llegada de un segundo modelo a Landaben que generaría “entre 300 y 500 empleos” directos en la fábrica y varios cientos más en los proveedores. El sector, además, afronta quizá el mayor cambio de las últimas décadas: en 2025, un 25% de los coches serán eléctricos: Google lanzará su coche autónomo este año o el siguiente, los coches compartidos ganarán peso de la mano de firmas como Uber o Bla Bla Car, cumplir la normativa de emisiones costará 2.500 euros por vehículo y todos los coches estarán conectados. La información que generen será el nuevo negocio.