Rafael Moneo Una reflexión teórica desde la profesión

El museo Thyssen de Madrid acoge la primera gran retrospectiva dedicada al arquitecto navarro, un repaso a su trayectoria a través de 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías que acercan la reflexión cultural propia que caracteriza a sus proyectos.

Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Perspectiva a mano alzada de la ópera de Madrid, España, 1962. Lápiz sobre papel.

Perspectiva a mano alzada de la ópera de Madrid, España, 1962. Lápiz sobre papel. (Foto: cortesía Fundación Barrié)

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Perspectiva a mano alzada de la ópera de Madrid, España, 1962. Lápiz sobre papel.El Kursaal de Donostia.

Llega al Museo Thyssen-Bornemisza, tras recorrer varios centros internacionales, la muestra Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961-2016). La sede madrileña acoge entre sus paredes la primera gran retrospectiva dedicada al arquitecto, una exposición que podrá ser visitada desde el 4 de abril hasta el próximo 11 de junio.

Una selección de 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías, de un total de 52 proyectos, componen la muestra, comisariada por Francisco González de Canales, profesor de la Universidad de Sevilla y de la Architectural Association de Londres. Además, coincidiendo con el 25 aniversario del centro, la exposición contará con una pequeña muestra, comisariada por el arquitecto José Manuel Barbeito, que recoge la historia del Palacio Villahermosa desde mediados del siglo XVIII, hasta su transformación, en 1922, para convertirse en lo que es el Museo Thyssen.

El reconocido arquitecto navarro, (Tudela, 1937), cumplirá en mayo ochenta años y esta muestra supone otro reconocimiento a su dilatada trayectoria, una carrera plagada de luces, pero también ciertas sombras frente a críticas, algo que, según él mismo declaró, acaba siendo en beneficio propio de su obra. Al fin y al cabo, es el único arquitecto estatal que logró ganar el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura, el galardón más relevante del mundo en ese campo. Y eso, de alguna manera, pesa.

La muestra refleja dos miradas diferentes. Por un lado, la del propio Rafael Moneo, quien sumergido en una época cambiante, se esforzó por reivindicar la arquitectura como cultura y como forma específica de conocimiento, una decisión atrevida y nada sencilla por entonces.

Pero, además, la mirada de Moneo refleja una parte importante de la historia de la arquitectura reciente: tendencias organicistas y estructuralistas (1950-1960), los discursos italianos sobre la ciudad (1960-1970), la ansiedad teórica de los arquitectos de la costa este americana (1970-1980), la creación delstar system global en los años 90... La muestra Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesiónproyecta, a partir de sus obras, la trayectoria de Moneo, durante el cual combina el resistir, pero absorbiendo también, aquellos intereses diversos de su época, dando lugar a esa reflexión cultural propia que caracteriza al arquitecto.

Todo ello a través de un recorrido entre sus proyectos más destacados, en los cuales se hace especial énfasis en la importancia del dibujo como herramienta para desarrollar su trabajo, pero también como un medio para trazar y definir su propio pensamiento.

articulada en seis seccionesLa exposición cuenta con seis secciones biográficas como estructura para articular el recorrido vital de Moneo y su obra. La primera de ellas acerca al visitante a los comienzos del arquitecto, con la capital estatal como epicentro. Los años formativos: La Escuela de Madridrefleja a un joven Rafael Moneo, cuya carrera despega desde el organicismo propio de la conocida como Escuela de Madrid, donde se mueve entre una arquitectura funcionalista que busca nuevas formas expresivas. Son varios los resultados de esta tendencia, como su propuesta para la Ópera de Madrid (1964), las Escuelas en Tudela (1966-1971), o en especial, la Plaza del Obradoiro (1962), donde trata con delicadeza la orquestación de las piezas respecto al entorno, un síntoma del interés y sensibilidad del arquitecto por el contexto urbano.

La exposición continúa con la sección Una expresión propia: Primera madurez,con un Moneo que se cuestionaba la coherencia formal de la Escuela de Madrid y reconsideraba la composición como herramienta capaz de articular una arquitectura hecha en partes. Bankinter (1972-1976) y el Ayuntamiento de Logroño (1973-1981) son dos muestras que conjugan la libertad compositiva de cada parte del edificio con la incorporación de fragmentos de arquitecturas ya experimentadas, pero sin dejar de ver el conjunto entretejido en la propia ciudad.

ESCENA internacionalUna llamada de la Cooper Union en 1976 planteó a Moneo la oportunidad de impartir clases al otro lado del charco, en la universidad ubicada en Nueva York, y el arquitecto aceptó el reto. Un año después también acudía a la universidad de Princeton (Nueva Jersey). En el ambiente norteamericano se encontró con debates donde la teoría era el eje, llegando incluso a minusvalorarse la obra construida. Aunque Moneo rechazaba la independencia de la teoría respecto a la construcción, estos primeros contactos internacionales y el encontrarse en un ámbito de discusión tan amplio le despojaron de algunos de los prejuicios de la comunidad cerrada de la que procedía. Resultado de esta época son la ampliación del Banco de España en Madrid (1978-1980) y el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (1980-1986). La sección Entre Madrid y Nueva Yorkrecoge esta etapa.

Su nombramiento como director del Departamento de Arquitectura de Harvard en 1985 supuso también su mudanza a Cambridge (Massachusetts), donde residió cinco años. Moneo opta por escalas más contundentes, como Atocha (1984-1992 y se convierten en accidentes geográficos como el Kursaal de San Sebastián (1990-1991). Aquellos años de La experiencia americana: Harvardle hicieron liberarse del dictado de la morfología urbana.

vuelta con reconocimientosEn 1990 el arquitecto vuelve a España, obligado por sus proyectos. A partir de ahí, Rafael Moneo fue ganando reconocimiento internacional y se alzó con importantes galardones, como el Pritzker mencionado. Sin embargo, cuanto más internacional se vuelve el arquitecto, más brilla su interés por la importancia del propio lugar, siendo el escenario algo que debe ser interpretado, nunca visto como una respuesta directa. El Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo (1991-1998) o la ampliación del Museo del Prado (1998-2007) son una huella de este espíritu donde la arquitectura surge a partir de las condiciones del lugar, recogido en Una práctica profesional global.

Llegados a la última sección de la muestra,La oficina en el cambio de siglo, conlleva nuevos reconocimientos para el arquitecto, como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2012). Durante esta etapa, Moneo construyó edificios como los Laboratorios de la Universidad de Columbia (2005-2010), donde trata de mostrar cómo las imposiciones de un encargo pueden convertirse en una oportunidad para el desarrollo creativo.

Es el broche final a esta primera gran retrospectiva dedicada a uno de los arquitectos estatales más reconocidos, traspasando fronteras. Ahora, en Madrid, está la oportunidad para sumergirse en la vida del navarro, y también en su filosofía y estilo. - D.N.

en corto

Hasta el 11 de junio. La muestra se abrirá al público el próximo martes, día 4, y estará disponible hasta el 7 de junio.

292 piezas, de 52 proyectos. 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías, seleccionadas de un total de 52 proyectos componen esta muestra.

seis secciones

Los años formativos: La Escuela de Madrid (hasta 1968).

Una expresión propia: Primera madurez (hasta 1976).

La escena internacional: Entre Madrid y Nueva York (hasta 1984).

La experiencia americana: Harvard (hasta 1990).

Una práctica profesional global: Regreso a Madrid y reconocimiento internacional.

La oficina en el cambio de siglo: El presente de una práctica profesional reflexiva (hasta hoy).