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La otra crónica

El futuro y la coherencia

Por Javi Gómez - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

la mejor noticia en el partido de ayer se produjo antes de que arrancase, con los chicos del División de Honor saltando al campo para recibir el aplauso de los espectadores de El Sadar. Ese es el futuro de Osasuna, que parece bastante más alentador que el presente, que a veces se torna indescriptible y ciertamente incoherente.

Desde el club se lleva un tiempo mandando un mensaje sobre la situación del equipo. “Hay que empezar a planificar la temporada que viene”. Es un mensaje lógico y coherente con la situación que se vive desde hace varios meses. Pero entonces, llega la contradicción. Vasiljevic tras cosechar otra derrota, repite el mensaje de “no bajar los brazos” pero luego salta con un “los chicos del Promesas jugarán si se lo ganan y mejoran lo que hay”. Perdónenme pero no entiendo nada. ¿El primer mensaje y el segundo no son contradictorios? Por lo que da a entender el entrenador, van a jugar los que estén mejor, estén en los planes del club para la temporada que viene o no, cosa bastante contradictoria con “pensar en el futuro”.

Obviamente se lo tienen que ganar, Osasuna no debe regalar nada, eso está claro. Pero el club tiene una oportunidad de oro, impagable, para, quienes desde la secretaría técnica tengan pensados que pueden jugar el año que viene en el primer equipo, que jueguen y tengan un máster acelerado en Primera división.

Pero bueno, el club verá, está claro que Vasiljevic ha dejado clara su postura. Hablando de futuro, Aitor Buñuel sigue dando pasitos para convertirse en el dueño y señor del lateral derecho. Por otra parte, es importante que los García vuelvan al eje de la zaga, aunque urge que tengan estabilidad y adquieran una confianza que ahora mismo no tienen.

De lo demás, pocos entendieron lo que es un derbi. Oier, con sus errores, se pegó con todo el mundo y estuvo solvente. El medio del campo se vio superado por la falta de músculo y los dos delanteros lucharon pero hasta que no entró Sergio León, hubo poco más. En la suplencia de éste tampoco hay mucha coherencia.

La Segunda División es una realidad, ahora Osasuna tiene que elegir si aprovechar el camino que falta de cara al año que viene, o que cada partido se convierta en un simple trámite hasta que se consume el descenso.