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Juez de línea

La cantera como antídoto

Por Félix Monreal - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El navarro Raúl García agradece los aplausos con los que le despidió El Sadar.

El navarro Raúl García agradece los aplausos con los que le despidió El Sadar. (Foto: J. Bergasa/M. Saiz)

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El navarro Raúl García agradece los aplausos con los que le despidió El Sadar.

El fútbol en Primera ha pasado a un segundo plano. Hasta el entrenador reconoce que le supone “un coñazo” someterse a las preguntas de la prensa después del partido para hablar de la suplencia de Sergio León, de lo fácil que su equipo recibe goles, de las bajas o de si hay algún plan con los chicos del Promesas. Tiene razón, hay poco que añadir a todo lo escrito en los últimos meses. El análisis ya está hecho, las conclusiones son meridianas y el desenlace no tiene vuelta atrás. Hay por parte de los jugadores un esfuerzo por no bajar los brazos, por pelear los partidos y por ofrecer una imagen que no deteriore ni su profesionalidad ni la reputación de Osasuna. El problema para ellos, para el equipo, es que en esta situación las deficiencias son más palpables y los hacen más vulnerables. Se percibe el interés pero la intensidad no es la misma que cuando se pone algo (los puntos) en juego. Y eso, particularmente en el espacio defensivo, penaliza un día si y el otro también. Pero, ¿nos vamos a poner ahora a debatir sobre sistemas y alineaciones? Eso es seguir dando el coñazo porque ya no tiene arreglo. También las preguntas son las mismas, tan tópicas como el emplazamiento al próximo partido a ver si llega esa segunda victoria. Nunca una cuenta atrás ha sido tan larga, tan mortificante, tan desalentadora.

Ayer, en el día en el que el juvenil logra algo tan extraordinario (por infrecuente) como proclamarse campeón de liga, al entrenador no se le escuchó nada entusiasmado en su respuesta cuando le interrogaron sobre la posibilidad de ir dando oportunidades a chicos de la cantera que aún están inéditos en los compromisos que restan. Su prolongada interinidad no ayuda a los planes de futuro porque, ya digo, en la crisis que acampa en el club ni el juego ni los partidos son ya algo relevante. Pero si algo está por encima de todo, de los vaivenes y de las chapuzas, eso es el concepto de cantera como piedra angular del club. Sin cantera no hay Osasuna, al menos el Osasuna que muchos tenemos interiorizado. Entiendo que lo primero es sellar la permanencia del Promesas y que los juveniles peleen con todos sus efectivos por la Copa de Campeones y en la Copa del Rey, pero si queda margen de fechas sería un estímulo para la afición ver competir en Primera a Miguel Díaz, Barja, Jaime Dios, Julen Hualde, Álvaro Fernández o Areso que, entre otros, deben ser tomados en cuenta a la hora de confeccionar la plantilla para la próxima temporada. No vaya a ocurrir que, por no apostar, tengamos que presenciar que un chaval crecido futbolísticamente en Pamplona, como Iñaki Williams, haga una exhibición en El Sadar con la camiseta de otro equipo, de un eterno rival. Y eso que Kiko Urra, cuando trabajaba para Osasuna, trató de captarlo.

El único beneficio que concede ahora el calendario es que en ocho días liquida tres partidos. Sin nada más que decir, meter caras nuevas en la alineación sería un estímulo para el aficionado y, como no, para una cantera que sueña con jugar algún día arriba. Ahí, en la base, Osasuna gana partidos y hasta títulos. Y al Athletic, dos veces esta temporada. Ahí sí que podemos todavía hablar de fútbol en primer plano. Y de poner la cuenta atrás a cero. De recuperar la ilusión.