El Ayuntamiento del cambio debería enganchar con los barrios

Por Silvia Jauregi. Virto - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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El pasado viernes 24 de marzo desde Podemos Pamplona - lruña invitamos a una serie de equipos comunitarios a las jornadas que organizamos en el Palacio de Condestable. Todo ello con el objetivo de conocer estos equipos, sus metodologías de trabajo y las actividades que promueven en sus respectivos barrios. Yo he tenido la suerte de disfrutar de la vida comunitaria de mi barrio, San Jorge- Sanduzelai y lo que ha supuesto para mí: ser más solidaria, valiente y con grandes valores humanos. Valores que son fundamentales para ejercer el puesto para el que he sido elegida, Secretaria general de Podemos lruñea-Pamplona.

La idea surgió a raíz de la creciente preocupación que nos genera la actual situación de los servicios comunitarios de lruña. Lejos de contar con el necesario respaldo institucional, aseguran sentirse “huérfanos” y “carentes de recursos” con los que desarrollar sus proyectos. Es de sobra conocido que la política llevada a cabo por el anterior gobierno municipal de UPN pasaba por restar cualquier valor a estos equipos, procurando su desmantelamiento y sustitución por otros procesos que imponían sin miramientos. Consecuencia de ello nos encontramos ante unos recursos -aunque desgastados- fortalecidos por la lucha, acostumbrados a aunar fuerzas frente a las amenazas externas y volcados en la comunidad vecinal como único fundamento de su existencia.

Estamos hablando de contribuir a potenciar una ciudadanía activa que se implique tanto en lo que le afecta individualmente como en lo comunitario. Y para ello los partidos de izquierdas sin darse cuenta, tienen el problema de que a veces son demasiado invasivos con lo comunitario y cuando lo que hay que respetar es la autonomía del tejido social.

El escenario político de nuestra ciudad ha cambiado y unas fuerzas de cambio no se pueden permitir tropezar con la misma piedra que tropezaron sus antecesores. Tenemos la obligación, de si estamos en política, de escuchar, entender y conocer a los barrios de nuestra ciudad. Si no seguiremos sin conectar con las clases trabajadoras. Los colectivos comunitarios merecen (por fin) contar con los suficientes recursos públicos como para consolidarse como los verdaderos agentes sociales en sus barrios y coordinadores de su tejido asociativo. Los poderes públicos deberían desarrollar sus políticas sociales siempre a partir del previo conocimiento de las realidades en dónde pretenden implantarlas. Y, ¿quién conoce mejor las características, necesidades, demandas y dinámicas microsociales que quiénes llevan años trabajando -en la mayor parte de los casos de forma totalmente voluntaria- en ellas? Asignarse la capacidad de tomar decisiones al margen de estos agentes, (y por encima de éstos), es un acto de arrogancia propio de “la derecha” y poco deseable de asumir también desde la izquierda.

Empoderar a los colectivos comunitarios ha de constituirse en una de las prioridades del actual gobierno municipal. De lo contrario, seremos cómplices de su progresivo desmantelamiento. No podemos permitírnoslo. La defensa de los derechos de gran parte de nuestra ciudadanía pasa por el fortalecimiento de las redes sociales primarias forjadas en nuestros niveles más próximos: nuestros barrios. Defendámoslos.La autora es Secretaria General de Podemos Iruña