El Guggenheim reflexiona sobre el lado más humano de los simios

El museo presenta una videoinstalación de Pierre Huyghe en la que descubre la historia real de una macaca amaestrada

Araitz Garmendia - Lunes, 3 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La obra de Pierre Huyghe permanecerá en el Museo Guggenheim hasta el próximo 16 de julio.

La obra de Pierre Huyghe permanecerá en el Museo Guggenheim hasta el próximo 16 de julio. (Foto: Jose Mari Martínez)

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La obra de Pierre Huyghe permanecerá en el Museo Guggenheim hasta el próximo 16 de julio.

bilbao- La sala Film &Video del Guggenheim acoge, hasta el 16 de julio, la obra de Pierre Huyghe (Sin título) Máscara humana,una pieza rodada en Japón en un restaurante situado en un lugar arrasado por el tsunami que sufrió el país en el año 2011 y que tiene a una macaca como protagonista.

La videoinstalación fue presentada ayer de la mano de su comisario, Manuel Cirauqui, y Juan Ignacio Vidarte, director de la pinacoteca, quienes destacaron la importancia de la figura de Huyghe en el panorama artístico actual. Este autor “ya era en los años 90 un artista relevante y visible de la escena francesa”, anunció el comisario. Es por ello por lo que afirmaron que el museo se siente “muy honrado de tener su obra, ya que es una figura que hemos seguido y acompañado en los últimos años”. (Sin título) Máscara humanacentra sus imágenes en una hembra de macaco japonés, adiestrada para atender y divertir a los clientes de un restaurante tradicional de venta de sake, bebida alcohólica del país.

Durante los 19 minutos de transcurso de la videoinstalación, que tiene como escenario un edificio sombrío que ha sufrido las consecuencias del tsunami de 2011 y la catástrofe nuclear de Fukushima, aparece la macaca ataviada con una peluca de mujer, una máscara que representa el rostro de una joven y un vestido que se asemeja al uniforme escolar de las niñas japonesas. “Es un animal a medio camino entre lo humano y la animalidad perdida”, definió el comisario, quien apostilló que ese paisaje desolador que rodea al simio “es también muy común” en las obras de Pierre Huyghe.

El creador grabó a su protagonista con un dron, una característica que destacó el comisario sobre este trabajo, ya que “sitúa al espectador entre la ambigüedad del ojo no humano y la figura de retrato de lo que parece una persona y no un animal”. Por ello, Cirauqui quiso aclarar que dado que se trata de “un retrato, no tiene ninguna trama”. En los planos se observa al simio realizando las tareas para las que había sido entrenado, como servir una botella a una mesa vacía o colocar servilletas.

El comisario también quiso resaltar la importancia del silencio y la cercanía de esta pieza, que “es especialmente notable en esta sala del Guggenheim”. Sin embargo, durante la grabación puede escucharse de fondo una voz lejana femenina, que guarda semejanza con los avisos que, en su momento, alertaron a la población de dicha ciudad de la llegada del tsunami.

Estos elementos se unen a la máscara que porta el animal durante toda la grabación, que muestra un rostro inexpresivo y enfatiza la soledad del personaje. “La cuestión clave de la pieza es averiguar si un animal puede aprender a comportarse como un humano”, estableció Cirauqui, que además señaló que “lo que más desconcierta es ver a un personaje perdido en un lugar que conoce, como es el establecimiento de sake, y que pese a saber que es un animal, le vemos actuar sin revelar esa animalidad”.

A la soledad que rodea al simio protagonista se unen la presencia de un gato, cucarachas que corren por el suelo del establecimiento y numerosos gusanos en bolsas de comida abandonadas.

Ficción o realidadEl artista tiene por costumbre en sus creaciones difuminar los límites entre ficción y realidad a través de personajes que hablan de la naturaleza de lo humano y su comportamiento. Tal y como recordaron Vidarte y el comisario durante la presentación de (Sin título) Máscara humana, “la influencia de Huyghe es enorme”. Sus reflexiones sobre los medios artísticos y las relaciones entre la obra de arte y el entorno que las rodea le han convertido, según el museo, “en un referente internacional”.

Durante sus más de veinte años de trayectoria, el autor ha abordado numerosas disciplinas que engloban el cine, la fotografía, el vídeo, el sonido, la animación, la escultura, el diseño, la arquitectura, e incluso la música y la performance, siendo uno de los creadores más polifacéticos de la escena artística contemporánea.