Hay que aprender a escuchar

Luis Beguiristain - Lunes, 3 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

¿Quién quiere escuchar cosas nuevas? Los escaladores o alpinistas tratan de lograr el mayor número de ochomiles posible. Y se suele poner como ejemplo de otros esfuerzos: escalar una montaña. Es verdad que la persona se enfrenta a sí misma, en una relativa soledad, y además arriesgan la vida en situaciones límite. Algunos mueren. Ahora bien, ¿cuál es su objetivo? Destacar entre otros escaladores, ser reconocidos por la sociedad o admirados. Todo eso es ego. No voy a decir que el ego es malo, digo que el ego hay que canalizarlo hacia las posibilidades más evolucionadas del presente.

Llevamos muchos milenios trabajando la resistencia del cuerpo físico, tanto en los trabajos más rudimentarios de antes, como en las guerras. Llevamos muchos milenios trabajando el plano emocional, desde distintos enfoques de las relaciones humanas, no hace falta entrar en detalles. Últimamente estamos trabajando el plano mental, pero solo desde la lógica científica y técnica, y en cierta medida por el estrés. Es verdad que se ha trabajado un poco desde el plano filosófico, pero todavía eso está en pañales.

Todos dicen: “Fulano dijo tal cosa”. Pero nadie, salvo en raras excepciones, nos dice: “yo he reflexionado por mí mismo y he llegado a estas conclusiones”. Ahí es donde hacen falta escaladores del plano de la mente. Y en ese terreno no basta con tener una voluntad inquebrantable, porque también hace falta morir en el propio ego. Y eso supone: comer fracaso, digerir fracaso y aceptar fracaso.

Es decir, la humildad no es una cosa teórica (de formas), que se asimila en la mente o en la ideología. La humildad es una cosa que hay que realizar en el ser. Solamente entonces estaremos en condiciones de escuchar en el otro nivel de la vida. ¿De qué sirve (si no avanzamos más) haber visitado los mejores museos, catedrales y monumentos históricos de la tierra?

Esa es la excusa para no vivir plenamente la propia vida y tener la mente puesta en las cosas externas a uno mismo (rememorar el pasado).