Atención Primaria rural

Por Tere Sáez - Lunes, 3 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

el Decreto Foral 148/1986 de 30 de mayo regula las estructuras de Atención Primaria de salud de Navarra, pero es necesaria una actualización de la norma para adaptarse a las necesidades actuales.

El proceso de creación de los centros de salud de 1986 puso a Navarra como un referente para la Atención Primaria (AP), el proceso tuvo una amplia participación, fue una época de crecimiento e ilusión, actualmente aquel espíritu se quedó por el camino.

En Navarra, la atención continuada y urgente rural ha sido realizada desde su inicio por

los equipos de Atención Primaria rural, 24 horas al día, 365 días al año. Se ubicó en los

Puntos de Atención Continuada (PAC). Posteriormente llegaron los refuerzos de fines de semana, que además hacían las vacaciones de las/los médicas/os rurales.

La atención continuada y urgente se cubría con guardia de presencia física hasta las diez de la noche y localizada de 22 horas a 8 horas. En determinados PAC todo el tramo

horario era localizado. Su realización era obligatoria, salvo si se cumplían criterios de

exención.

Llegó un momento que las comunidades autónomas cercanas mejoraron las condiciones de sus profesionales rurales y por ese motivo Navarra se quedó sin médicos rurales de refuerzo. En ese momento de crisis por falta de profesionales, se gestó el acuerdo de 2008 que mejoró las condiciones de profesionales rurales, pasando a guardias de presencia física con librante, dicho acuerdo debía tener un seguimiento que no se realizó, tampoco llegaron los previstos vehículos, uniformes, dietas.

Se consolidaron los puestos de refuerzo en OPE, creando las plazas denominadas SUR,

su jornada era fines de semana, festivos y patronales.

Con la crisis económica, en 2013, la Dirección de Atención Primaria (DAP) presentó un plan de atención continuada y urgente, que incluía cierre de centros, volver a guardia localizada, y demás recortes al medio rural. El plan fue rechazado por el Parlamento. Se instó a presentar uno nuevo, para ello se formaron dos comisiones técnicas, y se alcanzó un consenso, pero finalmente no se puso en marcha, la DAP decidió saltarse el acuerdo alcanzado y crear el sistema de micro guardias, vigente actualmente.

Este sistema ha tenido sus consecuencias, el medio rural ha perdido profesionales a otros puestos con mejores condiciones, produce una alta rotación en los cupos y en los PAC y, sobre todo, la población ha tenido numerosos cambios de persona médica.

Se ha llegado a enfrentar a dos colectivos, los y las médicas con cupo y los y las SUR, que aunque comparten lugar de trabajo, no se ha podido complementar su función, caminan en paralelo sin integrarse, lo que no es bueno para nadie.

Finalmente cubrir mediante jornada el horario nocturno rural ha demostrado que no es coste-eficiente, el sistema anterior basado en guardia es más económica, la baja actividad de este puesto no justifica cerrar el punto pero es más eficiente su cobertura mediante guardia.

Porque ante todo está la equidad que le corresponde a la población rural, tener un PAC abierto es un derecho para el medio rural, tanto para la atención continuada como para una adecuada atención a la urgencia y a la emergencia.

Una prioridad es definir qué papel va a tener la Atención Primaria rural dentro de nuestro sistema sanitario, exigir que se garantice la equidad en la asistencia a la población rural.

En las ciudades se aglutinan los grandes hospitales, centros de urgencias, consultas externas, pero al medio rural habrá que dotarlo de un servicio de calidad, eficiente y eficaz.

Para este objetivo es necesario y primordial dar estabilidad a la Atención Primaria rural,

fidelizar a los y las profesionales, aumentar las plantillas, potenciar el trabajo social, abrir nuevas servicios, por ejemplo, la incorporación de fisioterapia o psicología a los equipos de Primaria, potenciar los programas de educación para la salud...

En lugar de seguir valorando los cupos por el número de tarjetas sanitarias, habrá que valorar otros factores, tener en cuenta la edad, comorbilidades, poli medicaciones, discapacidad, problemas sociales.

La población es cada vez más mayor, tiene más patologías y mayor necesidad de cuidados. La actividad administrativa y burocrática cada vez ocupa más espacio en la agenda de profesionales y falta tiempo para atender las necesidades de la población.

Seguimos teniendo una Primaria centrada en los agudos sin el espacio necesario para la patología crónica. Para esto necesitamos hacer un estudio de la plantilla en el medio rural y reforzarla en función de las características cualitativas y no sólo cuantitativas de la población.

Hay que dar capacidad de gestión a las profesionales, evolucionar a una gestión más trasversal y horizontal frente a la vertical y de imposición.

Hasta el momento no se ha dotado a los equipos de Primaria de la capacidad de gestión y adaptación imprescindible para satisfacer las necesidades de la población.

La estabilidad, unas buenas condiciones laborales y de desarrollo profesional son la clave para fidelizar profesionales al medio rural. En este momento áreas como la de Tudela tiene muchísimas dificultades fidelizar a profesionales, lo que supone una alta rotación y la consecuente dificultad para mantener la calidad de la atención, la coordinación, la puesta en marcha de nuevos proyectos. Si no solucionamos ya este tema, va a ser muy difícil encontrar médicos/as dispuestos a venir a nuestros pueblos, no podemos competir con las comunidades limítrofes con mejores condiciones, el periodo de 2008 a 2014 nos da la solución, cuando Navarra ha sido líder en las condiciones de su medicina rural, no han faltado profesionales, cuando hemos recortado en la parte más débil de nuestro sistema las consecuencias han sido inmediatas.

La solución es conocida, ahora toca ponerla en marcha.

La autora es parlamentaria y miembro del Grupo de Salud de Podemos-Ahal Dugu