La Itzulia en Navarra: todo sobre ruedas

ambiente | magnífica respuesta de los aficionados tanto en la plaza del castillo como en sarriguren

Iñigo Munárriz / Javier Bergasa - Martes, 4 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

La segunda etapa.

La segunda etapa.

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La segunda etapa.Michael Matthews descorcha el champán, mientras Joseba Orduña y Alfonso Etxeberria, a un lado, y Maider Beloki y Maitena Ezkutari, a otro, se apartan.La primera etapa generó mucha expectación en Sarriguren.Alejandro Valverde (d), sonriente durante la presentación de equipos.Hasta los más pequeños estuvieron en la primera etapa.Contador se llevó varias muestras de apoyo.Los ciclistas bajan por la calle de Santo Domingo.
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pamplona- Dicen los corredores del encierro que saben cuándo se acercan los toros mirando a la gente que toma fotografías desde los balcones de Estafeta. Ayer, la célebre calle se volvió a llenar de curiosos pero esta vez no había Miuras, sino un pelotón ciclista. La Vuelta al País Vasco 2017 arrancó en la Plaza del Castillo, recorrió Estafeta, Mercaderes y la Cuesta de Santo Domingo antes de salir de la ciudad por Sarriguren. Emblemáticos emplazamientos para dar la bienvenida a una carrera que cumple ya 57 primaveras y nada tiene que envidiar a las grandes.

Todos aquellos que se acercaron al centro, el tiempo era propicio para darse un paseo, se quedaron sorprendidos por la logística que envuelve una prueba ciclista de estas características. El paseo de Sarasate, cortado al tráfico, fue un expositor de los mastodónticos autobuses de los 20 equipos. El más fotografiado, no podía ser de otro modo, fue el del Movistar.

En la Plaza del Castillo, Juan Mari Guajardo, al que siempre le hace especial ilusión volver a su tierra, presentaba los equipos de uno en uno y animaba el cotarro instantes antes de la carrera. El ciclista de Leitza -y único navarro en la cita- Mikel Nieve fue el más ovacionado e incluso micrófono en mano ofreció palabras de agradecimiento a los presentes.

No obstante, el rey del sarao fue uno que no se sube a la bicicleta -de manera oficial- desde 1996. Induráin, que compartió una agradable charla con Joseba Asirón y Manu Ayerdi, fue el más reclamado por los aficionados. Las leyendas nunca pasan de moda.

Un aurresku inauguró la Itzulia 2017 que partió con puntualidad a las 13.20. Tres horas y tres cuartos y 153 kilómetros después, la primera etapa finalizaba en Sarriguren, donde se congregaron unas 5.000 personas para recibir a los corredores. Allí, en la Avenida del Reino de Navarra, se instaló el podio. Podio que al igual que el Challenge de Mallorca y la Volta a Catalunya no contó con las tradicionales azafatas que besan al ganador.

Por último, la solidaridad también se abrió hueco en el pelotón. A escasos metros de línea de meta, un puesto de Zaporeak vendía pintxos y recogía alimentos. “Llevamos un año y tres meses dando unas 1.500 comidas diarias a los refugiados en la Isla de Quíos”, dijo Peio García, de la organización. En el retorno de la Itzulia a tierras navarras todo marchó sobre ruedas.