Chivite celebra una cata vertical con vinos de su botellero familiar

Sesenta hosteleros de Navarra participaron en la degustación de la Colección 125

Clara Ayabar Unai Beroiz - Martes, 4 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Los invitados al evento que se celebró en el Nuevo Casino.

Los invitados al evento que se celebró en el Nuevo Casino.

Galería Noticia

Los invitados al evento que se celebró en el Nuevo Casino.El presidente, Julián Chivite (d), y el director ejecutivo, César Muñoz (i).

PAMPLONA- Una canción de blues ambientaba la espera de los invitados que hablaban en corrillos en una sala del Nuevo Casino, donde se celebró ayer la cata histórica vertical de vinos Chivite. “Una cata vertical supone enfrentarse al tiempo, valorar el trabajo realizado”, aseguró Pilar García- Granero, la directora de Enología del Basque Culinary Center, que presentó el evento ‘15 joyas de colección’.

El acto, en el que se descorcharon más de 100 botellas, estuvo presidido por Julián Chivite, acompañado por el director enológico, César Muñoz. La cata celebrada en Pamplona es la segunda que el Grupo Chivite lleva a cabo con vinos del botellero familiar. La anterior se realizó en Madrid.

“Es un evento muy exclusivo, de las añadas más antiguas quedan pocas y no hay existencias para la venta, por eso invitamos solo a 60 personas”, aseguró la directora de comunicación Alicia Huidobro.

En su presentación, el Presidente Julián Chivite recordó al enólogo francés Denis Dubourdieu, que trabajó con el Grupo desde el año 93 hasta su muerte el año pasado. “Como decía Dubourdieu, la grandeza de un vino se mide por su capacidad de envejecimiento, y eso es lo que buscamos conocer al realizar esta cata”, dijo Chivite, “no pretendemos convertinos en millonarios porque de estas añadas tenemos existencias muy limitadas”.

Antes de comenzar oficialmente la degustación, el director enológico habló de las características del terruño, del clima y de la altitud de su finca de Legardeta. “El terreno es capaz de marcar los vinos”, dijo.

La altitud, cerca de 500 metros, alcanza una media de 12,8º que consigue una temperatura suave. El clima logra el punto perfecto entre el continental, que consigue estructura, potencia, color, notas de fruta intensa en los vinos;y el atlántico, suavidad y acidez. Además, no son comunes las heladas de primavera.

UNA CATA DIFERENTESe hizo un recorrido por un total de 15 añadas de una gama de vinos pertenecientes a tres estilos de la Colección 125: Reserva, Chardonnay y Vendimia Tardía. El orden de degustación fue atípico, y es que comenzaron por el tinto más viejo, para acabar con el blanco más antiguo. cuando normalmente se comienza por el blanco más reciente. Los invitados fueron servidos por alumnos de hostelería del CI de Burlada. Cada invitado dispuso de 15 copas colocadas sobre un mantel blanco para que destacase el tono del vino, ya que este dice mucho de él.

Las copas que los invitados acercaron a su nariz eran de la casa Riedel, uno de los fabricantes más importantes del mundo. Estas se lavan con equipo osmosis para conseguir una copa brillante, transparente y sin olores. “Es muy importante este tema porque en las catas la nariz en muy importante. La copa no puede oler ni estar sucia porque dañan la degustación”, contó Alicia Huidobro.

La cata estuvo seguida de un cóctel en el que se presentó la nueva gama de vinos: las Fieles, donde la Garnacha y el Tempranillo son protagonistas. Destacan la identidad, sigularidad y fidelidad de ambas a las tierras navarras.

El evento reunió a 60 de hosteleros navarros, que pudieron disfrutar de un video del chef Josep Roca que aseguró que la Colección 125 de Chivite “modificó la forma de entender el vino;los vinos no son de uva, sino de suelo”.